Juan L. Hernández Piqueras


Cuesta de enero

07/01/2021

La más triste noche de Reyes, sin cabalgatas y con la ilusión bajo mínimos y artificiosamente mantenida confiando solo en la magia, puso punto final a las más atribuladas navidades que siempre recordaremos. Ahora, a partir de hoy, enero nos mostrará su verdadera cara difuminada hasta aquí por el encantamiento propio de estas fechas que tan artificiosamente hemos intentado mantener en plena pandemia. Enero, ya sin maquillajes y engalanamientos navideños, se lanza cuesta arriba en un año en que la tradicional cuesta de enero es más cuesta que nunca y que no nos ofrece otra alternativa que abordarla como el pelotón ciclista afronta la etapa reina de este Tour en el que llevamos pedaleando desde marzo del pasado y nefasto año 2020 convertido en una prueba de supervivencia.
Los puertos que se nos vienen encima están claros en la hoja de ruta: primero una tercera ola que ya parece estar ante nosotros por más que los departamentos sanitarios de las administraciones, ya sea del gobierno central como los autonómicos, colgaran el cartel de “cerrado por vacaciones” sin apenas dar  cifras de lo que ocurría estos días en la batalla contra el virus; segundo, la evidente necesidad de una contundencia en la actuación que no ha aparecido ante nosotros con la excusa navideña de por medio y la vista gorda ante la evidente relajación social que se ha detectado en tantos puntos y lugares. Y tercer puerto, el lograr, de una vez por todas, que la vacunación al total de la población de riesgo alcance la regularidad de navegación de crucero antes de que la esperanza de la vacuna termine por difuminarse entre la decepción y la extenuación de la situación que padecemos.