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Eloy M. Cebrián

Eloy M. Cebrián


Problema

12/08/2022

Tengo un problema la mar de estúpido, y aun así me está amargando la vida. Mi problema son los brazos. Tener brazos, en general, es una ventaja, pues permite establecer cierta distancia entre los hombros y las manos. Si tuviéramos las manos pegadas a los hombros, su utilidad se reduciría de forma considerable (por no mencionar el asunto estético de parecer un pingüino). Otra ventaja de los brazos es su capacidad de doblarse a la altura de los codos. Esto hace posible variar su longitud y su ángulo y realizar infinidad de acciones con ellos, desde hacer flexiones colgados de una barra a descorchar una botella de vino (les recomiendo esto último). Sin embargo, hay una circunstancia en la que la posesión de brazos resulta sumamente engorrosa, y me refiero al momento de irse a la cama. Un contertulio de Facebook se quejaba de que a su edad todavía no sabe qué hacer con los brazos en la cama. Pues bien, a mí me pasa igual, con el agravante de que mi solución me causa incomodidad y dolor. La cuestión es que tengo la costumbre de dormir con uno de mis brazos doblado bajo la almohada. Voy cambiando de extremidad a intervalos regulares, pero la postura me provoca dolores en los hombros y el cuello. Este verano, por algún motivo que ignoro, el asunto se ha agravado en extremo, con el resultado de que alargar el brazo para alcanzar algún objeto me desencadena infinidad de molestias. Ahora ni siquiera soy capaz de nadar a crawl, aunque este sea el único estilo en que sé nadar con un mínimo de dignidad. Estoy tentado de consultar con un fisio qué debo hacer para que no me duelan los brazos, pero temo que me conteste que me abstenga de dormir encima de ellos. Las cosas no son tan fáciles. A mi edad uno ya es una bestia de costumbres.

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