Paco Mora


Y ahora, ¿qué hacemos?

20/02/2021

La mayoría del voto de las elecciones catalanas ha sido para los partidos independentistas. Eso es innegable, como lo es que la abstención ha sido casi del 50 por ciento del censo electoral. Es evidente que si tantos potenciales votantes no se hubieran quedado en casa, los resultados hubieran sido muy otros. Dicho lo cual, cabe reflexionar que quienes no se han acercado a las urnas han renunciado a su derecho a decidir y son los responsables del éxito del independentismo. Por lo que ahora no cabe poner en duda los resultados de las elecciones catalanas ni por fas ni por nefas. El que siembra recoge, pero el que no siembra no puede esperar que nadie le acerque la cosecha a su granero. Así es lo que así parece.
Dicho todo lo cual, debe imperar la serenidad para aceptar, porque es de cajón, que la Constitución votada mayoritariamente por los españoles, en Cataluña con mayor porcentaje que en el resto de España, no permite el desgajamiento de territorios para convertirse en países independientes. Lo que no obsta para reconocer que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña, al cabo de tantos años, han manifestado en las urnas su afán de independencia, sencillamente porque los partidos que han votado llevan en su entraña que Cataluña se independice de España. A ver quien le pone el cascabel al gato. ¿Habrá que reformar la Constitución para hacerlo posible, con el peligro de que a la tierra de Pompeu i Fabra la sigan el País Vasco, Galicia, Andalucía, Extremadura, Valencia y hasta la Cañada del Pedorro? 
Y es que cuando las cosas se hacen mal de principio es difícil que tengan buen final, y llega un momento en que en vez de andar hacia adelante se anda hacia atrás como los potros de Alcaraz. Retirémonos a reflexionar...



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