Javier López-Galiacho


El legado de Panadero

06/04/2021

Al profesor Miguel Panadero Moya levantó la muerte el vuelo hace unos días y sin previo aviso. Su mujer y sus hijos, también su hermano Carlos (de quien tuve la suerte de ser alumno), se han quedado vacíos de su humanismo. Como también los albacetenses nos hemos quedado huérfanos de su habitual clarividencia, pues andamos, dicho sea de paso, escasos de liderazgo en el terreno de las ideas de aquello a que como pueblo aspiramos. Aunque seguía de cerca sus investigaciones en esa especialidad de la geografía humana que dominaba, así como sus ideas y propuestas para que Albacete recuperara ese nudo estratégico de caminos lamentablemente perdido, tardé en tratarle. Acababa yo de escribir en este periódico una columna sobre el abandono de la Autovía Albacete-Linares, especialmente el tramo de la provincia de Albacete. Mi amigo Vicente Mompó, otro ilustre albacetense, me citó con él y Miguel en la Fundación Campollano. En una hora, Panadero nos dictó una lección magistral, no exenta de amenidad, sobre la lamentable pérdida de la influencia significativa que Albacete tuvo como nudo de comunicaciones. Miguel nos recordó el gran fracaso de la línea férrea Baeza-Utiel que cruzaba la provincia de punta a punta. También el abandono ferroviario de la histórica unión entre Madrid, Albacete y el Levante por Alcázar. Sin olvidar esa Autovía de los Viñedos que pasó de Albacete, ni la cacareada autovía entre Cuenca y Albacete que no llega, o su preocupación de que la provincia quede fuera de la Red transeuropea de transporte. Especial enfado mostró por esos 83 kilómetros que quedan para cerrar la Autovía con Linares. Cuando nos despedimos, Miguel lamentó el progresivo abandono del centro de Albacete, que tendrá, aseguraba, consecuencias para la geografía humana de nuestra ciudad que ahora le despide con honores. El principal legado que nos deja Panadero no es otro que seguir luchando para que la provincia recupere la vitola de nudo central de comunicaciones. Nos va el futuro. Gracias, profesor, por su ejemplo.