Domingo Henares


La princesa

21/02/2021

Estamos en la creencia de que los padres quieren lo mejor para sus hijos. Todos los padres, los reyes también. Y qué pensar, entonces, cuando Felipe VI y Letizia han acordado que la Princesa de Asturias curse sus estudios de bachillerato en el famoso castillo galés de San Donato. Allá ellos, que ante los ojos de la historia habrán acertado; pero ¡ay! de la Princesa, que le van a robar dos años de los mejores de su vida. Y sin necesidad estricta, pues las Enseñanzas Medias de nuestro sistema educativo han tenido por misión completar los saberes de la Educación Primaria y acrecentar los saberes a las puertas ya de la Universidad. Cometido que se cumple en cualquiera de nuestros institutos o colegios autorizados. Con las mismas garantías académicas que en cualquier otro centro del extranjero. Además, en su idioma materno que es el que de verdad alimenta cuando la inteligencia busca la comprensión del mundo.
Durante el bachillerato, los jóvenes afianzan su amistad entre ellos cuando van y vuelven de las aulas; proyectan su intervención en la sociedad eligiendo, ya en sueños, el puesto y profesión que quieren ocupar; y acostumbran durante esos años a cruzarse miradas y silencios, porque ven juntos su porvenir y domicilio mientras vivan. Con alegría desbordante por los pasillos y cuando llegan los fines de semana. Sin necesidad de convivir en el extranjero con quien nunca más se verán, si no es en fotografías recordadas.
Los Reyes de España apuestan por una heredera ejemplar, por su futuro. Y olvidan que mejor sería acordarse de los españoles; de los que tienen una corona indecisa en sus manos.



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