CARTA DEL DIRECTOR

Francisco J. Martínez


Por la libertad de expresión

21/02/2021

«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». Es el texto del décimonoveno derecho fundamental recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por Naciones Unidas. Parece que ahora este derecho está entredicho en España, donde el mísmisimo vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, quiere coartar la libertad de expresión de los medios de comunicación. La razón es bien sencilla y más vieja que la propia humanidad: le molestan las críticas hacia él y su formación política tanto como las investigaciones periodísticas que apuntan a ilegalidades cometidas por sus dirigentes. El objetivo es claro: implantar una opinión única para hacer y deshacer a su antojo en un país que ve cómo la violencia crece en sus calles y la economía se desinfla al mismo ritmo que bajan los contagios.
Es hora de levantar la voz, alta y clara, contra los ataques que la libertad de expresión y opinión sufre desde fuerzas que, disfrazadas de democráticas, lo único que persiguen es perpetuarse en el poder e imponer sus ideas a golpe de leyes y decretos leyes. Pero debemos ser respetuosos con las opiniones y expresiones contrarias a nuestro parecer, eso es la esencia de la democracia, pero, a la vez, no podemos permitir que desde las filas de un partido del Gobierno se aliente la violencia en las calles por encarcelar a un delincuente. Este individuo se ampara en la libertad de expresión, pero obvia los delitos de agresiones o amenazas por los que realmente fue condenado. Este es el verdadero Estado de derecho, lo que Iglesias propugna huele a estado totalitario.



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