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Francisco García Marquina

EN VERSO LIBRE

Francisco García Marquina


El comunismo y la electricidad

21/09/2021

«El comunismo son los soviets más la electricidad.» Esta frase de Lenin ilustraba la política soviética de impulsar el comunismo mediante el desarrollo tecnológico del país. Para el bolchevismo, los hombres debían ser tan eficaces como las máquinas. De este modo, la electricidad se consideró «la base energética del socialismo».
Esta gente del Gobierno nos ha quitado la electricidad y un poco de libertad que es la primera confiscación de la izquierda. La recomendación de a qué horas poner la lavadora es una ordenanza bajo sanción, porque el que la desobedece va a pagar como multa unos cuantos euros de recargo. El Estado totalitario ya está inmiscuyéndose en tu vida doméstica, sobre qué comes, qué bebes, qué piensas y cuándo planchas marcando un horario cuya misma determinación es arbitraria. Lo caro empieza a las 10 y a las 18 como podría haber sido a las 16 o las 23, con lo que es hora punta cuando el ama de casa va a guisar las lentejas para el almuerzo o va a freír la cena en un horario que nadie considera de presión industrial en el consumo de energía..
Esta disciplina tiene efectos psicológicos y sociales, porque tienes que atender a unas circunstancias que te confunden y limitan y porque cuando quieres lavar la ropa en la medianoche, habrás de entenderte con la vecina que trata de dormir sin ruidos.
Sobre los precios desorbitados de la luz no parece que el Gobierno entienda la importancia vital de la energía porque tenemos una de las electricidades más gravadas del mundo con lo que este alza de precios del kW hasta le beneficia. Tampoco le interesaba molestar a las grandes empresas eléctricas para asegurarse un retiro beneficioso en sus consejos de Administración. Como es la izquierda la gestora de esta situación, las organizaciones sociales afines no han hablado de pobreza energética o emergencia social, como antes, ni se manifiestan en contra de forma explícita ni toman las calles, porque estas organizaciones viven a la sombra del Gobierno y se limitan a enunciados vacíos como: «El Gobierno tiene que ser empático».
Pero, ante la alarma social, Sánchez se ha visto obligado a intervenir el libre mercado recortando los beneficios de las eléctricas, decidiendo que ahora son abusivos y entrando en una política confiscatoria. Dejando siempre el verdadero derroche a recortar que es el gasto político.
Como aquí no deciden los técnicos sino los políticos, en la energética no salieron resultados rentables sino de conveniencia. Por cuestiones ideológicas se hizo la moratoria nuclear y una excesiva inversión en las renovables de rendimiento escaso y a largo plazo. Gracias a esta política, nuestra electricidad ahora es un 25% más cara que en Francia. Sin desatender a las energías renovables creo que hay que mantener la nuclear que tiene 40 veces menos emisiones de CO2 que las del gas, liberando proyectos y rebajando su fiscalidad.
El Gobierno ha alterado la consigna histórica de que «El comunismo son los soviets más la electricidad». La energía eléctrica nos la han volado y puesto por las nubes, pero al comunismo nos lo han dejado de regalo en casa.