José Fidel López


Los pactos

15/10/2020

El espectáculo que cada día, sí, cada día protagonizan nuestros políticos, no sólo los que nos gobiernan, sino los que aspiran a hacerlo, han sumido a la ciudadanía en el hartazgo, en la desazón. Hubo un tiempo en el que los partidos políticos se dedicaban a lanzar mensajes -con mayor o menor convencimiento- en pro de pactos de Estado. Un pacto de Estado por la Educación, un pacto de Estado por la Sanidad, un pacto de Estado por las pensiones, un pacto de Estado por la Justicia... ¡Ja! Salvo el pacto de Estado contra el terrorismo y el pacto de Toledo de las pensiones -¿existe todavía?-, poco o nada se ha avanzado en esas cuestiones que deberían quedar fuera de cualquier discrepancia, más que nada, porque son asuntos esenciales, de primera necesidad me atrevería a señalar, y que requieren de cierto desarrollo en el tiempo para que, por ejemplo, un cambio en la Justicia, la Educación o la Sanidad se asiente y pueda dar los frutos esperados.
Ahora andamos liados con la Justicia, entre la cerrazón de unos y las triquiñuelas de otros para conseguir mandar en una institución a la que se presupone independencia ideológica, pero sí, lo sé, todos tenemos nuestra ideología, y al fin y al cabo, queramos o no, en algún momento podemos asomar la patita. Pero trasladar esa pelea de gallos a la ciudadanía lo único que hace es desconcertar a los gobernados y, en su caso, denunciantes y juzgados, y desde luego no es edificante. La polarización a la que enfrenta con sobresaliente énfasis no hace sino agravarse, y en un momento como el que sufrimos, es un ejemplo de falta de empatía entre políticos y ciudadanía. En fin, una pena.