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Paco Mora

Paco Mora


Juego de truhanes

23/10/2021

La política se está convirtiendo en este país en un auténtico juego de truhanes. Las declaraciones del vasco Otegi proponiendo, a cara de perro, cambiar la libertad de los 200 asesinos etarras que todavía permanecen encarcelados, por el respaldo a Pedro Sánchez para una próxima legislatura no tiene parangón en ninguna otra democracia conocida. Y por supuesto que significa una sangrante ofensa para cualquier ser civilizado, y no digamos para los familiares de los asesinados por la banda vasca.
Es cierto que Sánchez, a la pregunta parlamentaria de Pablo Casado sobre el particular, ha respondido, de manera rotunda, con la cara tapada por la mascarilla anti-covid, con una estentórea negativa al intercambio propuesto por el parlamentario vasco-etarra. Pero ya es más que sabido el valor que tienen para don Pedro las promesas hechas en sede parlamentaria o a la media vuelta de una entrevista. Cero, coma cero, elevado a la enésima potencia. 
Otegi y sus correligionarios necesitan los dos años que quedan de la actual legislatura y los cuatro de la siguiente para borrar los crímenes de ETA, o al menos tratar de difuminarlos, y están dispuestos para conseguirlo a darle un cheque en blanco al presidente del socialismo actual, que se parece al de Felipe González como un huevo a una castaña. Sánchez sabe que sin la ayuda de determinados elementos que le mantienen en el poder no podrá prolongarse en el mismo ni un día más del final de la actual legislatura, y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo.
Lo que realmente resulta difícil de entender es que Felipe González, con su limpia ejecutoria democrática y reconocida capacidad política, se deje utilizar saliendo en la foto en claro respaldo a la sinuosa política de Sánchez. Vivir para ver.