Las normas a cumplir ante la actual situación sanitaria nos confunden, como la noche lo hacía con Dinio -el novio de Marujita Díaz, por si alguien no le ubica-, y es normal, porque no son las mismas en todas las comunidades, ni provincias e incluso municipios, dependiendo de lo que decida cada gobierno regional y de la fase en la que se encuentre cada localidad. Es lo más parecido a «la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte» que hiciera famosa Groucho Marx. 
Entre tanta confusión, quiero hacer una aclaración, porque el otro día, mientras esperaba para entrar en un pequeño comercio de una calle peatonal, suficientemente ancha y poco transitada, un señor mayor que pasó por allí me llamó la atención por fumar, indicándome que está prohibido. Pues no, estimado señor y quienes piensen como él, no está prohibido fumar en la calle, sí lo está si no se puede mantener la distancia de seguridad. Un buen ejemplo lo tenemos en las sanciones de las que a diario informa la Policía Local, donde se especifica «por fumar sin mantener la distancia».
Además, les explicaré el motivo por el que no está prohibido fumar y no es otro que por ser uno de los negocios más redondos del Gobierno, ya que el tabaco es el producto de consumo que más impuestos soporta, casi un 80% del precio final si se suman los impuestos especiales y el IVA aplicable.
Por tanto, sepan que no está prohibido fumar en la calle y, de paso, les daré un consejo que yo intento llevar a la práctica: «al perro que no conozcas, no le toques el rabo».