PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Un gobierno que viola su Constitución

16/10/2020

El Gobierno de España ha puesto en marcha una operación de control ilegitimo e ilegal para controlar el Poder Judicial. Ha puesto en marcha la violación de la Constitución Española. A sabiendas de que lo hacen, a sabiendas de que así lo decretarán los tribunales tanto españoles, el Constitucional, como los europeos. Pero dispuestos a ejecutar sus propósitos e imponer por la vía de los hechos sus designios y que estos luego ya tengan una casi imposible vuelta atrás.
La democracia, el Estado de derecho, se basa en una división de poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial y en que todos los ciudadanos y organismos, el gobierno también, están sometidos al imperio de la Ley. Y son estos preceptos esenciales y trascendentales de la democracia los que Sánchez e Iglesias han decidido conculcar.
 La Constitución Española en su artículo 122.3 establece, la voluntad constituyente fue clara, para mantener el consenso como norma e impedir que una mayoría exigua imponga a todos sus designios y con total claridad, una necesaria mayoría reforzada para elegir sus órganos máximos: «El Consejo General del Poder Judicial estará integrado por el presidente del Tribunal Supremo, que lo presidirá, y por veinte miembros nombrados por el Rey por un periodo de cinco años. De estos, doce entre Jueces y Magistrados de todas las categorías judiciales, en los términos que establezca la ley orgánica; cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados, y cuatro a propuesta del Senado, elegidos en ambos casos por mayoría de tres quintos de sus miembros, entre abogados y otros juristas, todos ellos de reconocida competencia y con más de quince años de ejercicio en su profesión».  Los elegidos por Congreso y Senado deben pues tener el apoyo, al menos de 210 de los 350 diputados y el mismo porcentaje de senadores.
 El Gobierno, molesto por sus reveses judiciales y enquistado su necesario acuerdo con el PP al pretender introducir a su socio de extrema izquierda en la ecuación, ha decidido ya no como atajo, sino como clara conculcación de la ley, el eliminarla a través de otra de rango inferior y establecer, sobre ese artículo constitucional, uno para el que solo necesita la mayoría simple. O sea, que cambia un Ley máxima, sancionada en un referéndum por una votación por mayoría de mitad más uno en el Congreso. A la necesidad de los 3/5 prevista en una ley mayor se la tumba con una mayoría más exigua de una ley menor, que viola flagrantemente los preceptos que la primera impone.
Para perpetrarlo, además, comienza de inicio, con trapacería dolosa, impidiendo todos los controles y opiniones, pues si presentara la propuesta como gobierno serían preceptivos, aunque no vinculantes, los dictámenes de CGPJ y del Consejo de Estado entre otros. Temen, con razón, que les serían adversos y con una trampa, la ley la presentan los partidos, PSOE y Podemos, en vez del Gobierno, se los saltan y así burlan el trámite y de nuevo a la ley. Y para ya total ignominia, esencialmente para el partido socialista cada vez más desbocado hacia el caudillismo de su líder, para lograr imponer el desafuero y esa violación de los principios constitucionales se busca como socios a la extrema izquierda, que gobierna con él, a los separatistas y a los filoetarras de Bildu. Nada más lógico, en realidad, pues para reventar la Constitución nada mejor que contar con quienes tienen como prioridad su demolición. Lo único que cambia es que ahora el Partido Socialista Obrero Español, que fue parte esencial de su logro y redacción, es quien encabeza a los dinamiteros.
 El poner bajo la bota ejecutiva al poder judicial con una ‘reforma’ así no es ni siquiera un ‘invento’ propio. Es idéntico a lo puesto en práctica por los gobiernos, tachados de ultraderechistas y antidemócratas por quienes ahora los copian con descarada obscenidad, de Polonia y de Hungría. Es por supuesto, aunque esto no supone novedad alguna, lo contrario a lo que Sánchez se comprometió cien veces a defender y juró, otras cien, jamás hacer. Sus propias palabras de ayer son el mayor de los reproches y condenas a sus actos de hoy. Pero esto ya casi, lavado mediático continuo y total de por medio, no parece tener importancia alguna. Sánchez ha convertido la traición a la palabra dada y a la promesa comprometida, el engaño y la mentira, en su pauta política esencial y en el sello definitorio de su comportamiento político y personal. Es más, esta última ‘hazaña’ la perpetra, como tantas antes ya, con quien dijo que de estar en el Gobierno le impediría dormir por las noches y con quien ahora no cesa de retozar alborozado en la cama con él.
  Pudiera esperarse que parte, que alguno al menos de ese PSOE se plantara y dijera no. No me queda esperanza alguna. Ni Page ni Lamban, ni Vara, ni Susana ni nadie, ni diputado ni senador. Si han tragado ya con el separatismo y con Bildu, esto ya es tan solo un tragar más. El poder es lo que importa: España el botín a repartir. Por ese lado ya nada podemos esperar. Hay que contemplarlos ya por lo que son y no por lo que nos pretenden hacer creer. Porque son ya, todos, cómplices. Sí, presidente Page, usted también lo es. Cómplice del separatismo y de Bildu, son sus socios y aliados en la voladura de la Constitución. Han elegido conjuntamente con Sánchez ese camino, que no es otro que el de la destrucción de nuestra convivencia y a la postre de nuestra nación como tal. Lo peor es que lo saben, además. Y callan y otorgan.
Por el lado de la justicia, quien sufre en sus carnes el ataque, cabe respuesta. Sí y la habrá. Pero también en eso el Gobierno hace trampa. Cuando los tribunales puedan emitir su resolución y declarar lo hecho fuera de la ley e inconstitucional, la oposición ya anunciado que planteara inmediato recurso, pues en este caso no cabe, parece, que haya posibilidad de suspensión cautelar, ya habrán consumado su delito, porque lo es, y procedido a los nombramientos a su medida y placer. Queda por último el valladar de Europa y ahí ahora donde esté quizás más la suerte del asunto, pues allí están ya sonando las alarmas y el temor del Gobierno es creciente, pues si ya había reservas del proceder de Sánchez, estas cada día son mayores. Por lo mismo Polonia esta en estos momentos siendo enjuiciada y ya ha sido advertida. Los fondos europeos de ayuda contra la catástrofe económica están pendientes. Pero lo que Sánchez y sus socios esperan es que suceda lo mismo que aquí, que cuando actúen todo esté consumado y no haya vuelta atrás.
 Y que es lo que se consuma. Pues es tan sencillo como atroz. Se consuma la violación de la Constitución, de la mano y abrazado el gobierno a quienes la quieren destruir, se consuma la desaparición de la Separación de Poderes y de la independencia, lo que queda, judicial, se consuma el principio del fin del Estado de Derecho y el comienzo de la autocracia y Dios sabe después qué.