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Francisco García Marquina

EN VERSO LIBRE

Francisco García Marquina


Aliento para el otoño

07/09/2021

Terminado este azaroso verano llega un otoño que promete ser suave bello e inspirador como es tradición. Es un momento de reflexión que nos invita a la lectura y el primer libro que tengo sobre mi mesa es de poesía. en una bella edición de la novísima editorial Mahalta. Y quiero hablaros de él porque, aparte de la larga amistad que tengo con el autor, es un hombre de esta región donde se abrazan lo castellano y lo manchego y el libro es un texto excelente con el título sobrio pero hondo de Aliento.
Alfonso González-Calero García y yo fuimos compañeros de la Escuela de Periodismo donde aprendimos a convivir en fraternidad y a tener una actitud joven y crítica  con el mundo. Creo que aprendimos más en el bar, en los pasillos y en los callejeos por la mala vida  que en las aulas a pesar de que teníamos estupendos profesores, entre ellos Andrés Berlanga, y grandes alumnos, como  Ketty Antolín que era una de las novias comunes del curso a las que Andrés se llevó al matrimonio jugando con ventaja.
Alfonso es un gran tipo, un intelectual riguroso, de una cultura extensa, de una gran inquietud humana y de una honradez fuera de época. Los dos  somos físicamente de formato de bolsillo, pero no tenemos complejo alguno pues nos limitamos a ser pequeños y aceptarlo sin darle importancia.
Cuando tengo un libro en la mano y debo valorarlo procuro no hacer poesía de poesía, sino un análisis literario científico. Además, siempre evito hacer referencia a las vivencias personales del autor que desde el punto de vista artístico no interesan, sino en la forma literaria en que ha sido capaz de expresarlas. Por tanto y pese a su entrañable contenido humano, no valoro el libro de Alfonso como diario íntimo ni como autobiografía sino como creación literaria, en cuyo caso se convierte en una forma de arte que tiene además la virtud añadida de ser comunicable, de ser transitiva, pues siente. «…que tu sangre es la misma / que la de todos estos que junto a ti caminan».
Hechas estas salvedades, veo que Aliento es un texto aforístico, que es un modo de filosofía fragmentada conforme con la diversidad actual del pensamiento. Forman el libro unos poemas de densidad alta y de breve curso, como unos haikús de factura inteligible. Yo creo en la validez del poema corto porque la intensidad de la expresión no soporta un discurso prolongado. Poe, en una ensayo sobre Hawthorne dice que en toda composición es importante «la unidad de efecto o impresión», intensidad difícil en un discurso extenso.
Aliento está escrito con un léxico sencillo que no roba la atención, porque la sabiduría del poeta es comprender que su arte no está en la categoría de las palabras sino en su acertada combinatoria.
Alfonso ha escrito un libro de gran humanidad, porque de principio a fin es un ejercicio de verdad, belleza y emoción. Y lo confiesa en esta confidencia a Oliva: «Y así, en estos años nuestros / hemos estado unidos / a la hoguera que nos alumbraba y a la vez nos quemaba, / y esa llama y ceniza ha sido nuestra vida».