Juan L. Hernández Piqueras


Salvar la Navidad

19/11/2020

Como en aquella película de Spielberg en la que el objetivo de una patrulla americana en el desembarco de Normandía era salvar al soldado Ryan, aquí en plena batalla contra la segunda ola del coronavirus, el objetivo quiere ser salvar la Navidad, lo cual es mucho más inconcreto e indefinido, y por tanto más difícil de alcanzar. Y es que la Navidad como tal es una, pero dentro de ella misma, en su amplio contexto como celebración se conjugan muchas navidades que casi no tienen nada que ver entre ellas a excepción de su calendario de conmemoración.
No estamos para celebraciones en momentos como este y en un año como el 2020 y hacerlo ya supone una gran incongruencia y perfila la dificultad del objetivo. Eso es cierto, pero además ¿qué entendemos por Navidad cuando escuchamos en estos últimos días a políticos, empresarios del comercio o de la hostelería y a portavoces varios de nuestra castigada sociedad su martilleante mensaje de que hay que intentar salvar la Navidad? Los hay incluso ilusos que hablan de hacerle caer al «bicho» en una trampa y pretenden engañarlo con un muy buen comportamiento en el cercano puente de la Constitución, con medidas a rajatabla de toques de queda, restricciones de desplazamientos y horarios sujetos a la situación, para después poder disfrutar de la Navidad como si fuese posible la normalidad. Craso error, la nueva normalidad no tiene nada de normal y mantener el mensaje de que intentaremos salvar la Navidad puede ser un nuevo error que sumar a los muchos cometidos en cómo hemos afrontado la lucha frontal contra la pandemia. Sería de nuevo cometer el error de aquella precipitada desescalada del pasado y funesto verano.