Pedro J. García


Siete meses de baile

16/10/2020

Ayer se cumplieron siete meses del famoso decreto del estado de alarma por la pandemia del coronavirus, ese que nos mantuvo varios meses encerrados en nuestras casas y con el que comenzó un baile amplio y variado en cifras, en medidas, en consejos, en advertencias, en libertades y en casi todo lo que usted pueda imaginar. 
El baile de cifras es innegable y duele el alma, como al bailarín los pies de tanto danzar, al comprobar que difieren en algo tan importante como las personas que han perdido la vida por el Covid-19. Las del Gobierno central sitúan en algo más de 33.000 los fallecidos, frente a las cerca de 60.000 del Instituto Carlos III o del Instituto Nacional de Estadística (INE).
A partir de ahí, el baile es libre, no importa que el sonido sea de rock o de tango; eso sí, no se salgan del recinto marcado por los encargados de poner la música, que ellos imponen las líneas y las distancias. Según conveniencia, el uso de mascarilla era obligatorio o no, viajar a destinos turísticos en verano era recomendable, que también había que velar por un sector importante de nuestra economía, los fumadores somos más demonios y peligrosos con nuestro humo que antes, el choque de codos ya no es buen sistema de saludo e impera llevarse la mano al pecho -aunque alguno esté tentado de hacerlo a otra parte-, es preciso consumir más, pero sin amontonarse, a las plazas de toros puede acudir público, a los teatros también, pero a los campos de fútbol no.
Estos son sólo algunos pasos de un baile del que muchos ya empiezan a cansarse y a los que la música les gusta cada vez menos.