scorecardresearch
Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Los cuatro magníficos

19/10/2021

Eran cuatro y tres trabajan ya en Moncloa. Durante un tiempo fueron inseparables bajo la batuta de Pepe Blanco, que cuando era vicesecretario general del PSOE con Zapatero convirtió en su jefe de gabinete a Óscar López, gabinete al que se incorporó Antonio Hernando. Un día que salían los tres de Ferraz encontraron a Pedro Sánchez, íntimo amigo de los dos primeros –habían compartido destino en Bruselas-, y se lo presentaron a Blanco. Meses después, cuando Blanco necesitó reforzar su equipo, se acordó de aquel joven con el que había charlado en la acera de Ferraz, y los tres magníficos se convirtieron en los cuatro magníficos.

Fue Pepe Blanco el que maniobró para que Sánchez fuera secretario general del partido, buscó votos de debajo de las piedras. Después se fue a Bruselas como eurodiputado, un cargo que le entusiasmó. Antonio Hernando ocupó la portavocía del grupo parlamentario, y Óscar López ocupó cargos destacados en el PSOE castellano leonés. Lo que la política y el socialismo habían unido, lo desunieron la política y Pedro Sánchez. No revalidó a Blanco en la lista europea y nunca le perdonó a Antonio Hernando que no le apoyara cuando se empeñó en él no es no para impedir que Rajoy fuera presidente de gobierno con la abstención del PSOE.

Blanco y Hernando, con otros políticos del PSOE y del PP, crearon una consultoría, Acento, que en apenas dos años de vida se ha hecho con una buena clientela nacional e internacional.

Estos precedentes son importantes para comprender el alcance del ofrecimiento de Sánchez a Antonio Hernando para que se incorpore a su equipo como adjunto al jefe del Gabinete, Óscar López. El presidente de gobierno ha rehecho el trío que se había creado en Bruselas, donde todos ellos trabajaban como asesores de eurodiputados. Pepe Blanco ha demostrado tener buen ojo para captar jóvenes socialistas, a los que enseñó cómo moverse en el proceloso mundo de la política y de un partido.

¿Ha comprendido Pedro Sánchez que en momentos de dificultad se debe recurrir a gente de confianza, aunque las diferencias de criterio le hayan separado de ellos? ¿Ha comprendido que los votantes socialistas están hartos de experimentos con novatos sin biografía, oficio ni beneficio, y ha decidido colocar en primera línea a quienes han sido referentes durante años, con sobrados méritos parlamentarios y en el PSOE? ¿O, quizá, Pedro Sánchez, en la soledad de una Moncloa donde son difíciles los afectos desinteresados ha comprendido que no hay nada como la lealtad de los amigos? Leales incluso para expresarle abiertamente su convicción de que se equivocaba con determinadas decisiones.

Los cambios de julio fueron relevantes, también el congreso de la aparente unidad, y el tercer capítulo está siendo recuperar a colaboradores y amigos "castigados" por no hacerle la ola.

Todo sea por tratar de convencer a los españoles que ha cambiado, que apuesta por la moderación y las figuras con trayectoria. Veremos.