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Ángel Villarino

RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


La sirenita negra

17/09/2022

¿Puede ser la sirenita negra como en la última película de Disney? Yo ya les digo que sí. Que puede ser negra. Que puede ser cualquier cosa que nos queramos creer. Hans Christian Andersen nunca se la habría imaginado así, pero tampoco se la habría imaginado casándose con el príncipe. El relato original acababa bastante peor, con escenas de canibalismo, muerte y desesperanza. Como la mayoría de sus cuentos, 'La Sirenita' ha ido transformándose hasta quedar irreconocible. Sucesivos narradores han adaptado su historia para que sobreviva al paso del tiempo, a los valores, usos y costumbres dominantes. Es lo que ha venido ocurriendo a lo largo de la historia con las tradiciones orales, con los sistemas políticos, con los idiomas...
En realidad, la polémica surgida con la industria cultural estadounidense no tiene nada que ver con el hecho de que se esfuercen por transmitir valores y moralejas con calzador. Eso lleva mucho tiempo siendo así. Durante décadas, las películas de zombis, de desastres naturales, de invasiones marcianas, de apocalipsis, o de guerra, eran en el fondo un canto al matrimonio tradicional, a la familia, al amor romántico, al patriotismo americano, al entendimiento cultural o a lo que sea que en Hollywood estuviese de moda. No hay cambio aquí. Guionistas y productores buscan clientes. Unas veces los hacen soñar con un beso apasionado entre un hombre viril y una bella mujer. Otras lo intentan con la idea de que la Sirenita pueda ser negra. No hay más que ver los vídeos de las niñas afroamericanas reaccionando al trailer de la película para entender que el impacto es real.
Así que no, el problema no es que Hollywood vierta su moralina. El problema, como mucho, es que millones de personas no se sienten representadas con los nuevos valores dominantes. Es legítimo no tener mucho interés en la inclusión racial o la igualdad de género, pero eso no tiene nada que ver con el orden natural de las cosas, ni con la memoria de J. R. R. Tolkien o Hans Christian Andersen. ¿Puede haber una sirenita negra? ¿Se puede ser feliz y comer perdiz para los restos después de la boda? Sean honestos.