EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


La sopa primitiva

14/01/2021

El frío congela las ideas y despierta las ideologías en ese caldo de cultivo primigenio en el que se han convertido los partidos políticos, que se van alejando poco a poco de su misión fundamental en la vertebración y el equilibrio de las fuerzas que sostienen la representación de la soberanía nacional y el equilibrio del Estado de Derecho. Los más altos ideales en defensa del bienestar de sus ciudadanos, ejemplo de honestidad, integridad y lealtad a los principios democráticos, se han convertido en la sopa primitiva, caldo hermético abiótico donde se sintetizan las moléculas orgánicas del poder degenerado.
La evidente crisis de representatividad motivada por la decadencia ideológica y el paupérrimo nivel intelectual de los cuadros ejecutivos de los partidos políticos, convertidos en meras máquinas electorales y propagandísticas, ponen en duda su funcionamiento, su estructura y su razón de existir, apuntando a una imprescindible transformación, a un cambio de modelo que pretenda evitar su desaparición. La crisis institucional que vivimos, sobre todo en nuestro putrefacto parlamento, donde no existe debate serio y real, ni representación, ni control al ejecutivo, hace imposible la canalización limpia y transparente de las opciones políticas de la sociedad y, por ende, impide la búsqueda de grandes consensos como los alcanzados en 1978.
Si los partidos políticos se dirigen desde un aparato minoritario que evita todo debate y discrepancia y se limita a lanzar jaculatorias que los militantes repiten, si no existe información ni control público sobre sus cuentas económicas, si el clientelismo favorece la corrupción y el miedo evita su denuncia, no es extraño, entonces, que los ciudadanos se alejen despavoridos del compromiso de la participación política, limitándose con resignación al ejercicio de su derecho al voto, olvidándose de su trascendencia material en el ejercicio de sus derechos. Probablemente un sistema electoral de suscripción más pequeña, combinando listas nacionales con listas de circunscripción, como el británico, podría ser la primera medida para conseguir mermar el poder orgánico y centralizado de todos los partidos políticos.
Cuando algunos hablan del Estado de Bienestar, se refieren exactamente al estado de bienestar en el que se encuentran ellos mismos, sus cónyuges y sus hijos, viviendo y chupando del sistema, de sus cargos, de instituciones y puestos de trabajo de remuneración progresiva, rotatoria y retroactiva, mientras venden rollitos y dan sermones sobre la defensa de todos los derechos identitarios de la galaxia, y sobre viejas ideologías que ya no se corresponden necesariamente con los grupos sociales actuales vinculados a las relaciones de producción.
La sopa primitiva, en fin, el caldo primordial al que nos retrotraemos. Un baño organizado e interesado en el caldo cálido de las primeras moléculas orgánicas en la reacción química del caos, la decadencia, la degradación y la depravación del sistema.