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Juan L. Hernández Piqueras

Juan L. Hernández Piqueras


Nostalgia olímpica

04/08/2022

La nostalgia juega un papel inefable en la vida, tanto que es inevitable caer muchas veces en el error de aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, cierto en algunas ocasiones pero también incierto en otras muchas. Este caluroso verano está siendo proclive a la nostálgica evocación de la España, la Cataluña de 1992, de aquella Barcelona de los Juegos Olímpicos, que supuso un éxito deportivo y también social, de resonancia internacional, merced a la capacidad de conjunción de instituciones como el Ayuntamiento barcelonés, la Generalitat catalana y el Estado español, con una unidad de acción, con un espíritu de colaboración y una alianza común en pos de objetivos superiores, capaz de superar tensiones, que las hubo, y de alcanzar el éxito que se perseguía. El momento fue óptimo y excepcional, pero irrepetible ahora, treinta años después.
Mucho ha cambiado todo tras tres décadas de aquel recordado verano, empezando por el abanderado joven, alto y rubio que paseó la bandera nacional por el estadio olímpico catalán entre el aplauso de la multitud y que hoy es el mismísimo rey de España. Por no hablar de los políticos catalanes varios de cuyos líderes han pasado por prisión tensando al máximo sus aspiraciones independentistas y que si ahora están en libertad es tras un polémico indulto que sigue sobrevolando sobre un asunto en el que la derecha tampoco está libre de equivocadas provocaciones en línea con la recentralización de un Estado desde un Madrid vigilante y desconfiado hacia todo lo que viene de Cataluña. Sin olvidar aquella victoria en las autonómicas catalanas que ganó Ciudadanos para después dilapidar tristemente su éxito sin más.