Javier López-Galiacho


¡Todos al suelo!

23/02/2021

El factor humano (Graham Greene) truncó el 23-F. Tras muchas horas de lecturas, incluso conversaciones personales con Pepe Oneto, el capitán Sánchez Valiente, Enrique Polanco, hijo del capitán general de Burgos aquella noche, o el Gobernador de Albacete, Juan José Franch, he extraído una conclusión: si el fanático, que no idiota, de Tejero deja entrar al cerebro del 23-F, el general Armada, en el hemiciclo del Congreso para anunciar un supuesto gobierno de concentración, el golpe triunfa. Hoy me gustaría recordar cómo fueron aquellas 18 horas en Albacete. Se respiraba un ambiente de pre-golpe. Como sería, que cuando Tejero asaltaba el Congreso a las 18.22 horas de aquel lunes, yo estaba tomando apuntes en la clase de historia de la profesora Amparo Guerrero en el Instituto del campo de fútbol, y tuve la premonición que al llegar a casa me iban a decir que había un golpe de Estado. Al salir de clase pasé por las taquillas del Teatro Circo para la entrada del concierto de Manolo Escobar de ese viernes. Toñi, la taquillera, me anunció lo que pasaba en Madrid. Me fui a casa. Al llegar, pusimos Radio Nacional y sonaban marchas militares. Televisión Española solo emitía imágenes de continuidad, por cierto con instantáneas de Chinchilla. Luego pisé las calles hasta la de Maria Marín, donde vivía mi compañero de COU, el hoy abogado Audelino Carrión. Me impresionó ver las calles vacías. La resistencia democrática al golpe, aunque suene duro, fue cero. Sobre las 21.30 empezamos a escuchar en Radio Albacete, el durísimo bando militar de Milans, al pertenecer la provincia a la III Región Militar. En contraste, la gente salía tan tranquila de la penúltima sesión del vecino Cine Capitol. Todos esperamos la alocución del Rey. Tras su escucha, nos fuimos a dormir unas horas. A la mañana siguiente, me acerqué al Instituto. Tenía a primera hora filosofía. Le pedí a la profesora que me dejara poner una radio de bolsillo. Cambiamos a Kant por Tejero. Aún hoy repica en mi mente aquel grito de “Todos al suelo”, mientras la imagen de dignidad y de valentía de Suárez y Gutiérrez Mellado sigue en mí imborrable. Ayer lo hablaba con la pionera Juana Arce. Ella con José Luis Moreno, Bono y Peinado, sostuvieron el orgullo democrático de Albacete.  40 años ya. 



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