José Fidel López


El rédito de los altercados

05/11/2020

Por fin el Gobierno de la nación y las comunidades autónomas se pusieron de acuerdo en algo desde que estallara la pandemia allá por el mes de marzo: la firma de un manifiesto de condena de los altercados del pasado fin de semana, un fenómeno que recorrió medio país y que se vio salpicado por actos de pillaje y vandalismo. Estos ciscos, montados supuestamente como muestra de rechazo a las restricciones impuestas por el Ejecutivo y los gabinetes autonómicos, que terminaron con asaltos a tiendas de marcas y comercios de prendas y artículos deportivos, fueron utilizados inicialmente como arma arrojadiza entre los partidos más extremos del parlamento español, tanto a la izquierda como la derecha.
Pero transcurridos los días, y vistos los informes de los Cuerpos de Seguridad del Estado, se vio que buena parte de los manifestantes no eran sino oportunistas, aficionados a la algarada callejera, los mismos que son capaces de protestar en pro del independentismo, contra el uso obligatorio de la mascarilla o, incluso, quién sabe, contra las cuotas de las plataformas de televisión. Lo mismo les da.
Recuerdo, años ha, cuando miles de estudiantes salimos a las calles en el final de los años 80 para protestar contra la reforma de la educación superior. Y esas manifestaciones fueron utilizadas por numerosos aprovechados para dedicarse a lo que les gustaba: causar el caos. Y de esos tumultos surgió un personaje que de estudiante, nada, de nada, el popular Jon Manteca.
Pues mucho ojo y no creemos nuevos 'mantecas'.