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Fernando Fuentes

Fernando Fuentes


Rolex-19

12/04/2022

Fueron varios Rolex, pero pudieron ser hasta 19, como el Covid-19. Hay que obligarles a devolver la pasta. Y cuanto antes. Mientras media España se ahogaba de neumonía y pena, algunos se hacían inmensamente ricos. Aprovechando el desconcierto, la incertidumbre y el descontrolo gubernamental, muchos hicieron su agosto en marzo, abril y mayo de 2020.
De momento solo han saltado dos o tres nombres a la palestra informativa. Pero hay muchos más. En muchas de las gestiones de compras de mascarillas, epis o tests de antígenos, -impulsados por ayuntamientos, comunidades autónomas, etc.- hay mendas que se lo han llevado calentito. Por ello, es de recibo ir pensando en abrir una investigación para cada una de ellas. Podemos entender que, en un momento absolutamente desesperado, el conseguir un lote de material que nos protegiera contra el maldito virus, se convirtió en algo primordial, por encima del precio que se tuviera que pagar por ello. También, que los encargados de dicha tarea fueran timados por esos listos, que sí se manejan bien, en el mercado internacional, ese ese momento convertido en una especie de bazar persa. Pero lo que no debemos de tolerar es que una vez pillados -como le ha pasado al Duquesito de Feria y a su colega- estos señoritos del pan pringao sigan conduciendo cochazos y navegando en yates comprados a costa del sufrimiento general. Claro que cada uno puede agenciarse lo que le dé la gana con lo que se embucha, pero siempre que lo haya hecho legalmente. Y no es el caso. Llevarse seis millones de euros de comisiones por unas compras chuscas tiene un nombre: se llama robar. Y si, además, se trata de dinero público, la cosa se complica aún más. Estos dos, como poco, tienen que reintegrar el parné empleado en relojazos, Ferraris, áticos y demás pijerías. La Fiscalía debe ir a por todas en este feo asunto que nos afecta a todos. Y, por supuesto, no tolerar ni una chulería más a estos dos personajes a los que, a partir de ahora, les va a costar algo más que se les contrate para hacer ninguna operación mercantil, al menos si es con administraciones públicas. Insisto en ello, pongamos la lupa en cada una de esas compras, hechas de aquella manera, que atufan a estafa. Es posible que podamos recuperar, además de un buen dineral, algo más de dignidad en la memoria de esos muchos miles de los nuestros que se ahogaron, víctimas el coronavirus, mientras otros lo hacían en burbujas de champán francés. A por ellos.