Miguel Romero

CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Hablemos de optimismo

13/03/2023

¿Es bueno, hablar de optimismo? Esta sería mi primera pregunta. Cierto es que, si hablamos de la situación política actual nos invade el pesimismo, o si hablamos de la situación económica mundial, nos embarga la tristeza y el desánimo; y si hablamos de los valores de nuestra sociedad fundamentados en la falta de respeto especialmente, ya no sé qué podría decir.
Pero ante todos estos condicionantes, cierto es, que necesitamos altas dosis de optimismo, sino altas, medias dosis que nos hagan sentir que existimos, que debemos fortalecer nuestras virtudes –algo apagadas- y saquemos a la luz, esas 'bondades ocultas', que un día supimos que teníamos y que ahora, parecen haberse difuminado.
Nos dice el psicólogo Lucio Lobato que el optimismo es un rasgo heredable y que parece heredarse en un 25%, siendo estable con la edad. Se ha demostrado que la calidez de los padres y la seguridad económica que proporcionan se asocian con niveles altos de optimismo en la vida posterior, de tal manera que, siendo altos unos, altos serán los otros. Pero, ¿cómo están ahora las relaciones familiares? Y si somos realistas, ¿cómo se encuentra la situación económica actual?
Está claro que una persona que se siente optimista, afronta los problemas de forma activa -haciendo frente a las situaciones siendo resolutivo y flexible-, mientas que la persona pesimista los afronta con pasividad y a veces, evitándolos.
Es bien conocida la influencia que nuestra actitud ejerce sobre nuestro bienestar, no en vano es algo muy estudiado desde la Psicología. Está claro que hay situaciones que no podemos cambiar, independientemente de cuál sea nuestra actitud hacia ellas. Pero es igualmente cierto que, según cómo las encajemos y cómo enfoquemos nuestra respuesta, el impacto que determinadas circunstancias pueden tener en nuestro bienestar, en nuestra salud y en nuestra visión del mundo puede ser muy distinto.
Por tanto, ahí es donde entra el juego entre actitud positiva y bienestar. Por eso, amigos, como bien dice el refrán a 'mal tiempo, buena cara' y seamos condescendientes con nosotros mismos, especialmente eso, con nosotros mismos y luego pasemos a serlo con los demás. Aguantemos las malas miradas, sonriamos ante los necios cuando siendo titulares de su necedad te miran esperando que 'tropieces'; ante la pregunta de ¿cómo estás?, contestes siempre que bien, porque así, al amigo le alegras y al enemigo, le 'jorobas'; y sobre todo, tengamos actitud positiva porque la sociedad en la que vivimos, está llena de iones negativos que nos invaden, atacan y presionan; pero nosotros, con ese optimismo que debemos sacar desde el interior más interior, soportaremos mejor las malas situaciones, aunque no con ello, obviemos lo que debemos hacer para mejorarlas.

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