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De un sótano a la cima de la lucha libre

Álex Giménez (EFE)
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De un sótano a la cima de la lucha libre

Con más de dos años de experiencia y una fuerte motivación, A-Kid se ha convertido en una de las mayores promesas de esta disciplina y un referente para los más jóvenes

El día que Carlos Ruiz, un niño de 10 años, le pidió permiso a sus padres para empezar a entrenar en un sótano de Madrid lleno de desconocidos, nadie imaginaba que acabaría convirtiéndose en el hombre que pondría la lucha libre española en el mapa internacional.
Trece años después, con 22, Carlos, conocido como El Niño Anónimo A-Kid, hizo historia al coronarse como el primer español en firmar un contrato a tiempo completo con la WWE, una compañía que cada semana llega a 36 millones de espectadores en más de 150 países diferentes.
Cuenta, durante su visita a la escuela barcelonesa RIOT Wrestling, que su gran motivación era trabajar «para la mejor empresa del mundo», en la que grandes personajes del entretenimiento deportivo, como The Undertaker, Hulk Hogan, John Cena o The Rock, se convirtieron en leyendas.
La historia de esta joven promesa comenzó en Madrid, cuando veía «una y otra vez» una cinta de vídeo que consiguió al comprar con una figura articulada del luchador estadounidense Goldberg.
A partir de ahí, empezó a buscar formas de practicar lucha libre por su cuenta y contactó con un grupo de aficionados que entrenaba «en un sótano con una colchoneta», algo que para él era «el paraíso». «Mis padres siempre me han apoyado. Sigo sin saber muy bien por qué me dejaron hacerlo después de ver ese sótano, pero me ayudaron», relata.
Sus primeros años no fueron fáciles, ya que la escena independiente, como se conoce al conjunto de pequeñas empresas que organizan estos espectáculos, era muy incipiente en España, pero todo cambió el 28 de enero de 2017, día en el que la lucha pasó de ser «una afición» a una prioridad en su vida.
Aquel día, en el evento Fly High, A-Kid tuvo el combate más importante de su corta trayectoria con el estadounidense Ricochet, que ahora, dos años después, aparece cada lunes en el programa más importante de la WWE, Monday Night RAW. «Mi confianza subió muchísimo hasta el punto de ver que lo que estaba aprendiendo por mi cuenta podía dar sus frutos y dije: vale, vamos a intentarlo», añade.
A partir de ese combate, que ya cuenta con más de 42.000 reproducciones en YouTube, su carrera dio un giro de 180 grados y comenzó a luchar de forma habitual en empresas europeas, hasta el punto de abandonar su grado de Matemáticas y comenzar a trabajar de profesor en una academia para pagar sus vuelos. «No le doy tanta importancia a un título como al conocimiento. Esa fue más o menos mi excusa para mis padres, pero, honestamente, la edad que tengo ahora es propicia para que haga esto y no me dedique a las matemáticas», explica entre risas.
Con la lucha como máxima prioridad, A-Kid empezó a llamar la atención de importantes promotores y durante los últimos dos años ha luchado en seis países diferentes, incluido Estados Unidos, donde el pasado mes de septiembre se convirtió en el primer español en participar en el torneo más prestigioso de lucha libre independiente, el Battle of Los Angeles de Pro Wrestling Guerrilla (PWG), una experiencia «mágica».
En pleno momento de exposición internacional, la WWE tocó a su puerta y le ofreció un contrato multianual para trabajar en su nueva división europea, NXT UK.
Carlos Ruiz recuerda «una semana loca» en la que, a pesar del interés de otras empresas que se pusieron en contacto con él, se tomó su tiempo, lo discutió con su pareja y familiares y aceptó la oferta del gigante del entretenimiento deportivo mundial. «Es muy gratificante. Muchas veces trabajas sin un objetivo claro y esto te dice: vas por buen camino, sigue haciéndolo. Para mí fue eso, todo lo que has hecho estos años ha merecido la pena, algo que no siempre tenemos claro», expresa con emoción.
Con este nuevo contrato, Carlos ha podido dejar su trabajo como profesor de Matemáticas para dedicarse única y exclusivamente a la lucha libre profesional, un cambio que le ha hecho «10 veces mejor luchador» de lo que era antes en poco más de cuatro meses.


Gran influencia

A Carlos no le gusta ponerse metas, ni a corto ni a largo plazo, y, a pesar de que le encantaría luchar en Estados Unidos, tiene muy claro quiénes serán los mayores beneficiados de esta nueva etapa de su carrera: «Muchos aficionados españoles veían la WWE y sentían que jamás podrían llegar allí porque no había ningún español, pero ahora sí lo hay. Eso motiva mucho a cualquier niño que vea WWE y quiera ser luchador», concluye.
Y también huye de los perjuicios que existen en España sobre esta actividad. La lucha libre, una disciplina artística que combina el componente atlético del deporte y el drama del teatro, ha sido menospreciada históricamente por un sector del público, aunque A-Kid le resta importancia.
«No a todo el mundo le gusta Shakespeare, en mi opinión es lo mismo. No me voy a centrar en esa gente porque no merecen mi tiempo, sin embargo, me voy a centrar en todos los demás que sí que aprecian nuestro trabajo», aseguró.
El cielo es el límite para A-Kid, aquel joven niño de 10 años al que le gustaban las matemáticas y entrenar en un sótano de Madrid, que ahora trabajará para allanar el camino de las futuras camadas de talentos españoles hacia la mayor empresa del mundo, tal y como hiciera Pau Gasol con su llegada a la NBA en el año 2001.