«La violencia de género es una causa de discapacidad»

L.G.E.
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La presidenta del Cermi, Cristina Gómez, demanda la variable de discapacidad en comisarías y juzgados especializados para evitar barreras a la hora de denunciar

A la izquierda, Cristina Gómez y a la derecha, Blanca Fernández - Foto: David Pérez

La presidenta del Comité de Representantes de Personas con Discapcidad reclama un esfuerzo formativo para abordar las violencia de género en ámbitos como juzgados o comisarías especializadas. «Tienen que tener en cuenta la variable de discapacidad», exige Cristina Gómez, «a veces no se tiene y puede llegar una mujer sorda y no tener un intérprete en una situación tan delicada». Apunta que las mujeres y niñas con discapacidad son un colectivo más vulnerable, «especialmente con discapacidad intelectual, porque muchas veces no saben distinguir si se está produciendo un abuso, en el trabajo, en el hogar, con las relaciones sexuales, entre iguales, en el colegio, etc».
Para ayudar a que ese enfoque se haga, desde hace dos años Cermi organiza unas jornadas específicas en las que comparten experencias niñas y mujeres con discapacidad y también madres de personas con discapacidad. «Tenemos que poner coto y poner acciones para empoderar a mujeres y niñas con discapacidad para que sepan defenderse de la violencia contra las mujeres».  
Gómez señala que según datos recabados a nivel nacional, se calcula que el 10% de las víctimas mortales son mujeres con algún tipo de discapacidad, aunque cree que el dato podría ser mayor pues hay patologías que sufren más las mujeres y que a veces no están reconocidas como la fibromialgia o la distrofia muscular.
Además hay otra variable y es el de las mujeres que acaban arrastrando una discapacidad, desde una sordera hasta acabar en una silla de ruedas, como consecuencia de la agresión recibida por un hombre. «La violencia contra las mujeres es una de las causas de discapacidad», avisó.
La consejera de Igualdad, Blanca Fernández, también participó esta tarde en la jornada ‘Di no a la violencia contra las mujeres y niñas con discapacidad’. Aseguró que las profesionales de los centros de la mujer «están muy preparadas, saben perfectamente detectar precozmente la violencia de género». Pero sí asume que a veces puede haber una barrera. «Muchas veces las mujeres con discapacidad, aunque sufran algún tipo de violencia, no son capaces de pedir ayuda y es esa barrera la que tenemos que ver cómo conseguimos romper», expuso.
Coincide en hacer un «ejercicio potente de formación permanente» en servicios sociales, policías o responsables municipales pensando en los colectivos más vulnerables.