El funeral de Génova

Benjamín López (SPC)
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Ni los más pesimistas hubiesen pronosticado tal batacazo en el PP

El funeral de Génova - Foto: Jesús HellÁ­n

Hay muchos funerales más alegres que la sede del PP en la noche electoral del 28-A. Las encuestas lanzadas a las ocho de la noche pronosticaban un batacazo de los populares que los dirigentes de la formación conservadora ponían en duda con la boca pequeña. «La mejor encuesta es la de las urnas», decía Teodoro García Egea con una sonrisa forzada en una comparecencia sin preguntas, detalle que dejaba entrever los malos augurios. Dos horas después, probablemente el número dos del PP hubiera firmado esas encuestas que le daban incluso por encima de 75 escaños. Y es que la realidad se iba imponiendo según avanzaba a ritmo vertiginoso el recuento: muy por debajo de 70.
Ni los más pesimistas del lugar hubieran pronosticado semejante caída. Los periodistas tampoco salían de su asombro. Los sondeos habían fallado, sí, pero en sentido contrario al que deseaba el PP. Ninguno había detectado la dimensión real del golpe. Comenzaba la búsqueda en internet de algún precedente que pudiera aproximarse, pero no lo había. El PP perdía anoche la mitad de sus escaños, lo que supone, de largo, el peor resultado de su Historia, lejísimos del anterior peor registro, los 123 escaños que obtuvo Rajoy en diciembre de 2015.?
El silencio se apoderó de Génova. El famoso balcón donde jalearon sus triunfos Aznar y Rajoy se quedaba huérfano, la calle gélida a pesar de la noche primaveral. Desde la séptima planta, la planta noble, lo único que se filtraba era una especie de desconsuelo, un «ya advertimos que la fragmentación de la derecha daba la victoria a Sánchez». De hecho, fuentes del partido aseguraron que el efecto Vox había sido «devastador» para la derecha, ya que «miles y miles de votos» a ese partido no se habían traducido en escaños. «Dividir por tres no es buen negocio», resumían. Autocrítica, muy poca.
Los periodistas que cubrieron la noche electoral no salían tampoco de su asombro. Opiniones para todos los gustos y dos nombres muy repetidos, el de Rajoy y el de Tezanos. Sí, muchos se acordaban anoche del presidente del CIS que, al final, tenía razón.