La Junta endurece su borrador de la ley de bienestar animal

C.S.Rubio
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La Junta endurece su borrador de la ley de bienestar animal - Foto: Yolanda Redondo

De esta futura ley quedarían excluidos los toros, que tienen su propia norma. En el primer borrador se limitaba esta prohibición a situaciones que supusieran sufrimiento, dolor o un tratamiento antinatural. Ahora, se eliminan los condicionantes.


La Junta de Comunidades ha endurecido el borrador de su futura ley de Bienestar Animal. En el texto que está ahora sobre la mesa de la Consejería de Agricultura, al que ha tenido acceso La Tribuna, no se deja lugar a la duda: en Castilla-La Mancha no se podrán usar animales ni en circos ambulantes ni en fiestas populares ni en publicidad, bajo ninguna circunstancia.
 En la exposición de motivos del nuevo borrador se elimina el condicionante de prohibir la presencia de animales en estos espectáculos si la actividad en cuestión supone para el animal «sufrimiento, dolor» o un «tratamiento antinatural». Matiz que sí incluía el primer texto, presentado al Consejo de Gobierno en el verano de 2017. Parece que el fin es evitar futuras ambigüedades.
Además, también se añade al catálogo de lo que no se puede hacer la donación de animales como reclamo publicitario, premio u objeto de una rifa, así como su exposición en locales de ocio o diversión y su uso en cualquier actividad ambulante a modo de reclamo.
Un aumento del celo ante el uso de animales en espectáculos que, a priori, no afectará a proyectos como el parque temático sobre la historia de España que la empresa francés Puy du Fou tiene previsto abrir en Toledo de cara a 2019.
Como ya dijo la Junta hace unos meses, la nueva ley no tendría repercusión alguna en los espectáculos previstos en el Puy du Fou toledano, ya que el proyecto ha sido declarado de ‘Interés Regional’ y sus instalaciones se equipararían a las de un parque zoológico, en cuyo interior sí se pueden realizar espectáculos con animales, siempre claro está que se cumpla con la normativa.
Los toros se quedan fuera. No se incluyen en este borrador los toros y sus variantes (básicamente festejos populares como los encierros), que cuentan con normativa propia en la comunidad, sobre la cual no hay intención alguna de actuar. No hay que olvidar que desde la pasada legislatura este tipo de festejos están considerados un Bien de Interés Cultural (BIC) de Castilla-La Mancha.
Tampoco se incluyen aquí a los animales que participen en actividades cinegéticas, ni a los llamados animales de producción,  entendiendo como tales no solo a los criados como alimento, sino también a los destinados a la industria peletera, entre otros supuestos. Una variante que grupos como Ecologistas en Acción sí quería incluir en esta futura ley regional.
Otra de las novedades de esta ley, que ya se avanzaba en el verano de 2017, es el cambio de perspectivas a la hora de admitir o no animales en bares, hoteles o transportes públicos. Con la entrada en vigor de esta normativa, todos estos espacios admitirán la entrada de animales domésticos. En el caso de no permitirlo, haciendo uso al derecho de admisión, deberán mostrar un distintivo visible en el exterior del local o vehículo.
Un cambio de tendencia en materia de bienestar animal que también busca fomentar «la tenencia responsable de animales domésticos», obligando a contar con conocimiento en la materia a las personas que trabajen con mascotas y «responsabilizará al propietario de su salud», tal y como explicó en su día el consejero de Agricultura y Medio Ambiente, Francisco Martínez Arroyo.
No obstante, uno de los mayores cambios que supondrá la entrada en vigor de esta ley estará en ámbito sancionador. Las multas se multiplicarán por diez en relación a la ley vigente, que data de 1991, pudiendo llegar hasta los 6.000 euros.