Modernidad y visión crítica son claves en Desengaños amoros

A.D.
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El Claustro de Santo Domingo acogerá, a partir de las 22,30 horas, la visión de Estival Producciones sobre una de las creadoras más importantes del Siglo de Oro, María de Zayas

Una escena de Desengaños amoros. - Foto: Marcos del Mazo

El Festival de Teatro Clásico de Chinchilla propone hoy, a partir de las 22,30 horas, en el Claustro de Santo Domingo, una importante producción, Desengaños amorosos, a cargo de Estival Producciones, con  Ernesto Arias, José Bustos, Lidia Navarro, Silvia de Pe y la música de David Velasco. 
Desengaños amorosos es una obra de una de las creadoras más importantes del Siglo de Oro, la madrileña María de Zayas. Su directora, Ainhoa Amestoy, explicó a La Tribuna de Albacete que María de Zayas, «desgraciadamente, como todas las autoras del siglo XVII, han estado ocultas, detrás de los varones, Lope, Calderón, y creo que dentro de nuestra generación, en estos últimos años y los que vendrán, varias personas del mundo del teatro estamos haciendo un esfuerzo por sacar a la luz esas voces que eran conocidas en ámbitos muy reducidos, porque tienen la misma calidad que los autores varones, incluso para que incluyan en los libros de texto, porque merecen ese reconocimiento».
Ainhoa Amestoy confirmó que Desengaños amorosos es una obra «protofeminista, podríamos decir, porque María de Zayas fue una autora que sorprendió por su tolerancia, modernidad y visión crítica, en concreto cuestionó el valor de la mujer en la sociedad de su tiempo. Defiende la libertad de la mujer, la igualdad, para sacarla de esa represión en la que estaba sumida, para que la mujer pudiese acceder a la educación y que no estuviese tutelada por esa sociedad patriarcal».
En la obra, Desengaños amorosos, encontrará el espectador esa visión moderna, reivindicativa e independiente de María de Zayas, que la compañía resalta y enlaza con la contemporaneidad y, curiosamente, decía la directora, «muchos de esos discursos protofeministas que hemos trasladado, tal cual, sin ningún cambio, sorprenden absolutamente al espectador de hoy, que se pregunta si todo esto se escribió en el siglo XVII, manifestaciones, discursos, que podrían perfectamente, enlazar con las manifestaciones del 8 de marzo, son de una gran modernidad».

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