Una cita mortal

Sagrario Ortega (EFE)
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Una de las víctimas de la asesina de 'Badoo' fue enterrada viva

'Dulce Ángel' atraía a sus amantes a través de la plataforma de contactos Badoo, y luego concertaba citas para desvalijarles junto a su pareja, Mohamed - Foto: Agencias

José Antonio salió de su casa de Getxo (Vizcaya) el 6 de septiembre de 2019 para acudir a una cita sexual con una mujer con la que contactó a través de Badoo. Nunca volvió. No fue el único objetivo de una pareja que utilizaba el cebo de esa red social para desvalijar a sus víctimas, contra las que empleaban una extrema violencia. La investigación de la muerte de José Antonio, cuyo cuerpo fue hallado semienterrado 20 días después de su desaparición, destapó la existencia de al menos otras dos víctimas que afortunadamente corrieron mejor suerte. Sus testimonios sirvieron a los agentes de la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza y de la Unidad Central Operativa (UCO) para desenmarañar la trayectoria delictiva de una pareja a la que enseguida echaron el guante.
La venezolana Hedangelin C.A.L. (Dulce ángel, en Badoo), de 34 años, y el marroquí Mohamed A.D., de 35, se conocieron en junio del año pasado en la capital maña. Ella, que había pedido asilo en España, vivía en Levante y de viaje a la localidad aragonesa, tuvo un pequeño percance de tráfico con Mohamed. A partir de ahí empezaron a quedar.
Quizá fuera así o quizá no. Pero es lo que ha contado Dulce ángel, que se quedó a vivir con Mohamed en una nave-taller de limpieza de coches de Pedrola (Zaragoza). En la parte de arriba, el marroquí había habilitado su hogar. Mohamed había residido antes en Vinaroz (Castellón). Antes de conocer a Hedanlegin, tuvo dos parejas y varios incidentes de violencia machista, hasta el punto de que contaba con una orden de alejamiento de una de ellas. Además, llevaba una pulsera telemática de control por si quebrantaba la decisión judicial.
José Antonio, de 54 años, fue semienterrado con vida en Pedrola (Zaragoza)José Antonio, de 54 años, fue semienterrado con vida en Pedrola (Zaragoza) - Foto: AgenciasNo se sabe cómo surgió ni de quién fue la idea de crear una cuenta en la plataforma de contactos, donde Hedanlegin haría de cebo para atraer a hombres y arrebatarles todo lo que pudiera.

 

Florín, el primero. 26 de julio de 2019

Florín es rumano y vive en la Almunia de Doña Godina. Sucumbió a los encantos de Dulce ángel y concertó una cita con ella a las afueras del municipio zaragozano de Gallur. Allí se desplazó con un Renault Clio de color rojo, en el que se montó Hedangelin.
Con la excusa de que antes de hacer nada tenía que ir a ver un momento a su abuelo, la mujer le condujo hacia una zona de viviendas abandonadas y le pidió que apagase las luces del coche. A Florín le entró miedo y se temió lo peor. No le falta razón, porque inmediatamente aparecieron dos hombres que le golpearon, le ataron y le quitaron todo lo que llevaba encima, incluido el coche, que más tarde desguazaron en la nave. A la víctima la dejaron en Gallur, donde consiguió liberarse de las ataduras.
¿Quién es el hombre que acompaña a Mohamed? José Antonio M.F., residente en Vinaroz. Un chico activo en las redes sociales. Para no dejar pistas, el teléfono que utilizan para captar a Florín lo dieron de alta en Badoo el día antes del encuentro y de baja al día siguiente. 
En Gallur, José Antonio M.F. se encargó de extraer el dinero del cajero con las tarjetas de la víctima. Las grabaciones de las cámaras le delataron después.

 

Dos meses más tarde

La Guardia Civil no tiene constancia de que desde el 26 de julio hasta el 4 de septiembre la pareja actuara. Probablemente no lo hizo porque Mohamed se lastimó el hombro y esperaron hasta que le desaparecieran las molestias. La segunda víctima era de Tudela (Navarra), se llama Julián y no tenía vehículo. Dulce ángel le propuso ir a Zaragoza en tren, pero luego cambió de opinión y acordaron verse en Luceni y pasar el fin de semana juntos.
Era ya de noche. Las cámaras recogieron la llegada del hombre, detrás de las vías, en una zona oscura, oculta. Allí, sin mediar palabra, Mohamed le abordó y le golpeó mientras caía por un terraplén. Hedangelin, tal y como relató después la víctima, le apuntó con una arma y le dijo que o se estaba quieto o lo mataba. Porque Dulce ángel no era solo un cebo para captar víctimas, sino que tiene un papel activo y ayudó a Mohamed a atar las manos y los pies de Julián. Así, le introdujeron en el maletero de un coche, le rompieron la tibia, le robaron todo lo que lleva (650 euros más sus pertenencias) y le dejaron tirado en un camino hasta que le encontraron.


Tercer caso

José Antonio, un hombre separado de 54 años, salió de Getxo el 6 de septiembre con destino Zaragoza para encontrarse con una mujer, como le comentó a su familia. Tres días más tarde, la Ertzaintza pidió a la UCO que, a su vez, intercediera con la Guardia Civil para intentar localizarlo, ya que sabían que había viajado a esa ciudad. Aún no había vuelto y en su familia saltaron las alarmas cuando una persona les comunicó que un amigo suyo había comprado el coche, un Mercedes, en el que José Antonio había viajado y necesitaba una documentación para el cambio de nombre.
Es en ese momento cuando los agentes empezaron a hilar y a sospechar de la posible vinculación de la desaparición de José Antonio con los otros dos casos, que habían sido denunciados por sus víctimas. Demasiadas coincidencias: la misma red social (Badoo), la misma zona, la proximidad de las fechas...
La Guardia Civil identificó al comprador, que había dado una señal de 11.000 euros para el vehículo, al que habían puesto un precio de 21.000 en un portal de anuncios. La foto mostraba el coche aparcado en una calle. Los agentes lograron ubicarlo: la calle Moncayo de Luceni, el mismo pueblo de los otros casos y, por tanto, un indicio más.
Hay dos momentos clave en la venta del Mercedes, como explicó el comprador a los agentes. El primero fue una cita en el aparcamiento del Mercadona de Utebo (Zaragoza). Las cámaras habían captado a Mohamed, que lleva la misma pulsera esclava que en las imágenes de uno de los cajeros de los que sacó dinero de sus anteriores víctimas. El comprador le reconoció en las fotografías de la Benemérita.
El hombre fue citado de nuevo, ya para llevarse el coche y para pagar, en la calle Bonn de la capital aragonesa. No estaba Mohamed, pero sí Hedanlegin, que disculpó a su compinche, se metió en un portal, recibió el dinero y salió con la documentación del coche. Ella señaló que el Mercedes era de su padre y para darle mayor verosimilitud, aportó el DNI de José Antonio.
Mientras, los investigadores siguieron juntando las piezas del puzzle. Mohamed llevaba pulsera telemática. Y es este aparato aporta una información brutal del posicionamiento en cada momento. Así, comprobaron que el día 8 realizó dos desplazamientos sospechosos. Cuatro agentes se desplazaron hasta allí y confirmaron sus peores sospechas. Vieron un cuerpo enterrado, del que los animales carroñeros habían aflorado una parte. La autopsia reveló posteriormente que fue enterrado con un hilo de vida y que tragó tierra. Mohamed y Hedangelin están ya en la cárcel.