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La reconciliación popular

Carlos Dávila
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Casado tiene ya decidido el mensaje que repetirá el PP en todas las intervenciones públicas y que es simplemente 'Estabilidad'

El supuesto enfrentamiento entre Ayuso y Almeida de cara a la elección del próximo presidente del PPde Madrid tiene visos de zanjarse. - Foto: Chema Moya (EFE)

Quizá me haya pasado en algo que parece una afirmación. Pero colocarle al titular unas interrogantes sería tanto como dudar de que la tal reconciliación se esté produciendo. Pues bien, como la obligación primera de un cronista es no sólo contar lo que está pasando sino avanzar lo que pueda ocurrir, me apresto a señalar que el enfermo, el Partido Popular, ofrece signos inequívocos de que esa endiablada estupidez que durante meses está mermando sus expectativas electorales tiene visos ciertos de agotarse. Contaré sólo una pista: el próximo lunes, la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha estado toda esta semana de vacaciones en el extranjero, comparecerá en uno de los habituales, y concurridos desayunos que, por lo menos un par de veces al mes, se cursan en Madrid. Presentará a la presidenta el de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Todo un síntoma. En el entorno de la primera filtran que será la suya una intervención importante en la que Ayuso, con toda seguridad, no hablará de las carreteras regionales de la Comunidad, y ni siquiera empleará mucho tiempo en narrar los detalles del combate de su Gobierno contra la pandemia del virus.

La cosa, al parecer, marcha por otro lado. Lo que este cronista escucha es que Ayuso utilizará sus mejores armas dialécticas para denunciar la corrosión política que está practicando Pedro Sánchez con España entera. Ella se ha conoce muy bien las artimañas que está urdiendo el okupante de La Moncloa para pintar a Madrid como la gran ladrona de España entera, la que, vía disminución de impuestos, practica una insolidaridad fiscal que atenta contra uno de los grandes mantras de Sánchez: la igualdad. Ayuso ya tiene hablado con dos presidentes a la vera misma de compromisos electorales: Mañueco en Castilla y León y Moreno en Andalucía, la forma de responder conjuntamente a esta agresión retórica. Pronto, en cuanto empiece la campaña este 28 de enero, comprobaremos el énfasis que el actual presidente Mañueco pone en un compromiso que será también un ofrecimiento a sus votantes: el adelgazamiento de impuestos tales como Donaciones y Sucesiones, incluso Patrimonio, tres figuras indecentes que no tienen cabida en ninguno de los principales países de la Unión. Así se verá que no existe discrepancia entre las propuestas del castellano-leonés, del andaluz e incluso del presidente nacional del partido, Pablo Casado.

En esta intervención que adelantamos se fotografiarán algunas presencias muy significativas, aquellas en las que el cronista fundamenta la famosa reconciliación popular. Una de ellas, ya anunciada, es la del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, el hombre que, presuntamente, se ha utilizado para establecer una dura rivalidad cara a la elección del próximo presidente del PP en Madrid. No es poca cosa esta presencia. Almeida va a ser perseguido por un aluvión de periodistas para que aclare su posición, son por cierto estos que no dudan en asaetar a cualquier dirigente popular, también lo harán con el presentador Mañueco, mientras callan escandalosamente ante los continuos desdenes que perpetra contra ellos, y desde luego contra todo el periodismo, este censor caribeño que nos aflige como gobernante. Es de esperar que Almeida, Ayuso y Mañueco se hayan puesto de acuerdo para construir respuestas similares y nada enfrentadas a las curiosidades de los colegas. Por ejemplo, esta dedicada a Almeida: «¿Está usted dispuesto a renunciar a presidir el PP de Madrid?» esta otra para Ayuso: «¿Ha acatado usted finalmente el aplazamiento del Congreso Regional sobre el que usted tanto ha insistido?» o una tercera para Mañueco: «¿Debe ser Ayuso la presidenta del PP de Madrid?» De antemano, les adelanto que las contestaciones -esta no es una opinión del cronista, sino una información perfectamente contrastada- no van a servir esta vez para engordar la antinomia entre los dos personajes.

 

Eficiencia y serenidad

Casado, que va a intervenir muy expresamente en la campaña de Mañueco, tiene ya decidido el mensaje, que según la opinión unánime de sus asesores repetirá el PP en todas las intervenciones públicas. El mensaje es simplemente este: Estabilidad. De antemano, no parece mal elegido para un candidato tan previsible como Alfonso Fernández Mañueco. No se trata de un líder carismático a la vieja usanza de los que prometen puentes en lugares donde no existe río; es un político que ha hecho de la eficacia y la serenidad sus mejores valores aún en un gobierno de coalición acompañado por el inefable doctor Igea. Sobre él se cuenta que el Hospital de Palencia al que pretende, por ahora, retornar, no está precisamente alborozado por un regreso aún por confirmar. Mañueco no solo ha sobrevivido a la broncas de Igea sino, incluso más domésticamente, a los iniciales recelos de la actual dirección del PP que no le consideró un líder de confianza. Como suele repetir un parlamentario de Castilla y León: «Si consigues resistir a Teodoro García Egea, tienes larga vida asegurada en este partido».

La estabilidad que proclama Casado es absolutamente incompatible con nuevos rifirrafes entre dos facciones hasta ahora enfrentadas. Mírese por dónde las elecciones anticipadas de Mañueco van a servir como bálsamo de fierabras (recuérdese, cura todas las dolencias más rebeldes) para extirpar un conflicto que incluso en la propia dirección del PP reconocen que únicamente ha valido para detraer un par de puntos de la bolsa electoral del principal partido de la oposición. No se trata de que Almeida y Ayuso, también Casado, se besen amorosamente para caducar un pasado ininteligible, se trata de que no vuelvan a propinarse pedradas de adolescentes políticos. Si a alguien le viene mal la reconciliación popular es al embustero Sánchez y también… al Vox del desaparecido Abascal.