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«Trabajé con pasión el Derecho Penal»

SÁNCHEZ ROBLES
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El profesor Alfonso Serrano Gómez destacó que «ha sido un honor recibir la medalla del Centro Latinoamericano de Derechos Humanos de la Universidad John F. Kennedy de Buenos Aires»

El profesor Alfonso Serrano Gómez - Foto: S.S.

Es una autoridad máxima en docencia e investigación en el Derecho Penal y la Criminología. Su reconocimiento a nivel internacional es muy importante. Buena prueba de ello es el galardón que ha conseguido con la medalla otorgada por  el Centro Latinoamericano de Derechos Humanos de la Universidad John F. Kennedy de Buenos Aires en reconocimiento a su brillante trayectoria académica. Alfonso Serrano Gómez (Alpera, 26 de junio 1936) ha trabajado con brillantez durante cincuenta años en la Universidad española, de la que es Profesor Titular de Derecho Penal y Criminología en la UNED, donde ha ocupado importantes cargos.

Sus méritos acreditan una trayectoria magnífica, plasmada además en una prolífica labor investigadora que ha quedado patente en  doscientas publicaciones sobre Derecho Penal, política criminal, Criminología, Derecho procesal, Constitucional y Ciencia penitenciaria. Es una referencia en su especialidad, especialmente en Criminología, ciencia en la que es pionero en la investigación empírica.

Pasó su infancia en Alpera, su localidad natal, en cuyo colegio estudió y del que guarda un excelente recuerdo de sus profesores, Arturo y José. «Aprendí de ellos muchos valores humanos, al igual que de mis profesores del Instituto de Albacete donde estudié el bachillerato. Fueron magníficos y sabían más que muchos catedráticos de ahora. Éramos pocos alumnos en cada curso. Cuando terminé, decidí marcharme a estudiar Derecho en la Universidad de Salamanca, que era una ciudad de tamaño mediano con prestigio universitario. Tuve profesores muy competentes como Ruiz Giménez, Enrique Tierno Galván. De mi promoción salieron profesionales de mucho prestigio como el ministro Ledesma y un hijo de Gil Robles», recuerda Alfonso Serrano.

Buenas notas en la carrera de este brillante abogado, cuyo primer destino fue la Universidad Complutense de Madrid. «Hice la tesis doctoral con el catedrático de Derecho Penal, José Antón Oneca. Estuve de profesor ayudante unos seis años, hasta que aprobé las oposiciones de Profesor Titular de Derecho Penal y Criminología en la UNED donde he estado  trabajando con pasión el Derecho Penal y la Criminología desde 1974 hasta el año 2012. La Universidad a distancia ha llegado a tener unos trescientos mil alumnos con un centro muy importante en Albacete, del que fue docente y secretario con una excelente gestión el magnífico abogado Ramón Bello Bañón».

En este tiempo compartió con pleno reconocimiento la docencia, la investigación universitaria y el ejercicio de abogado. «Me enriqueció mucho a nivel profesional. Obligaría a cualquier profesor de Derecho y de otras carreras que compaginara por un tiempo la práctica con la docencia e investigación». En su trabajo ha cerrado con brillantez todas las posibilidades y análisis del mundo de la criminalidad en sus diversas vertientes y perfiles. Sus orientaciones sobre la punitividad han sido en muchas ocasiones determinantes. «Se piensa con cierta habitualidad la conveniencia de que  un delincuente esté más tiempo en prisión, aunque creo que es un error, porque las penas tienen cada vez menor efecto preventivo», manifestó el profesor Serrano.

Hablamos al final de la distinción internacional que ha alcanzado con la condecoración que le ha otorgado la Universidad Kennedy de Buenos Aires que subraya y hace justicia a una extraordinaria carrera universitaria. «Cuando comencé a publicar artículos de mi especialidad, apenas había publicaciones de estos asuntos en algunos países hispanoamericanos. Esta medalla supone un honor y el reconocimiento a un trabajo de muchos años en los estudios de la ciencia penal. Habrá estudios semejantes a los míos, por lo que agradezco de corazón que se hayan acordado de mí». Es la reflexión de un gran maestro en su especialidad, de una excelente persona que en su sencillez deja patente el honroso origen familiar del que procede y el de una localidad a la que ama especialmente.

«Voy muchas veces a Alpera donde nací y no pierdo ocasión de pasar buenas temporadas con mis amigos de siempre como Juan Arnedo, Miguel Carrión, Juan Navajas o Antón Rodríguez». Este alperino constituye un prototipo ejemplar de éxito en su dedicación docente e investigadora, donde ha abierto muchos caminos.

Alfonso Serrano Gómez ha dejado con su vida y su obra un testimonio indestructible para el progreso humano social e individual. Su magisterio se ha orientado hacia la idea expuesta por Ever Garrison en su afirmación de considerar a un profesor como «una brújula que activa los imanes de la curiosidad, conocimiento y sabiduría de sus alumnos».  Cuando se le escucha se hace realidad la idea de que mejor que cien días de estudio diligente es un día con un gran maestro. (Proverbio japonés) Cierto, don Alfonso, pues su excelencia es un legado para la historia.