El barrio de Santa Bárbara llora la pérdida de Laura Sanz

Á. de la Paz
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Los clientes del supermercado donde trabajaba la fallecida por la explosión en París y el colegio en el que estudian sus tres hijos, separados por pocos metros, lamentan su ausencia

El barrio de Santa Bárbara llora la pérdida de Laura Sanz - Foto: Víctor Ballesteros

El establecimiento comercial donde Laura Sanz Nombela trabajaba desde hacía 18 años abre sus puertas, un día más, a las 09.00 horas de la mañana. Las velas arden en la puerta del súper de la avenida de Santa Bárbara; el altar improvisado crece según avanza la mañana. Pasado el mediodía, los pasillos bullen de clientes aunque es lunes, mitad de mes y cuesta de enero. Atienden el pago tres cajeras, están abiertas la carnicería y la charcutería y varias reponedoras se afanan para que no falte ningún producto en los estantes. La ausencia es silencio y dolor. Sus compañeros eluden hablar de la inesperada pérdida.
En la puerta, junto a los cirios y alguna estampa, un grupo de clientas recuerda a Laura. Destacan su carácter, su cercanía con todas. «Era una muñequita», dice una señora mayor. «Era buenísima y no lo digo porque haya muerto», responde otra de las presentes. Otra cuenta que guarda el tique de su visita del miércoles pasado. En el comprobante viene el nombre de Laura: fue la cajera que atendió su compra hace apenas unos días. La emoción se deja ver en sus rostros. La fallecida en París era una mujer próxima, muy arraigada a un barrio en el que también estudian sus tres hijos.
El colegio Ciudad de Aquisgrán celebra un minuto de silencio en memoria de Laura. Los tres hijos de Laura, de diez, cinco y tres años, están matriculados en este centro escolar de primaria. La madre los traía desde Burguillos, donde vivía la familia. Mientras ella cumplía su turno, los pequeños acudían a la escuela, alejada del supermercado La Despensa por apenas dos centenares de metros.
Miryam Teijeiro, directora del colegio, se refirió al hecho luctuoso como «un terrible suceso» y reclamó para los tres alumnos «mucho respeto y mucha prudencia porque hay mucho dolor». Ninguno de los hijos de Laura acudió ayer a la escuela. «Hay un psicólogo asignado que estará todo el día en el centro para intervenir con los niños y los tutores en pautas conjuntas de actuación y evitar especulaciones. Queremos que el caso sea lo más tranquilo y transparente posible», dijo.
José Manuel Almeida, director provincial de Educación, Cultura y Deportes en Toledo, se unió al dolor del centro escolar de Santa Bárbara. «La comunidad educativa del Ciudad de Aquisgrán es una familia. Y como familia hemos tenido una pérdida importante y trágica», contó el responsable de la administración autonómica. Desde su departamento han trasladado al colegio a «un psicólogo especialista en duelos para que atienda al profesorado, a los alumnos y para que esté, también, a disposición de la familia para todo lo que necesite».
La alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, se sumó al minuto de silencio organizado en el hall del colegio. La larga ovación brindada por el claustro de profesores y los representantes públicos coronó los segundos dedicados a la memoria de tres de los alumnos del colegio. La primera edil de la ciudad, acompañada por los concejales Inés Sandoval, Teo García y Helena Galán, pidió «el máximo respeto para toda la familia porque están atravesando momentos muy duros, de máximo dolor y mucho sufrimiento». 
Tolón remarcó el apoyo de todos los vecinos de la capital regional a los familiares y allegados de Laura. «La ciudad de Toledo está consternada», añadió la primera edil, quien definió a la tristemente fallecida el pasado sábado como «una toledana trabajadora, mujer joven y con muchas ganas de vivir»