Una nueva apuesta contra la despoblación rural

Ana Martínez
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Resilencio intensifica su campaña de 'crowdfunding' para conseguir convertir una antigua fonda en lugar de aprendizaje y proyecto colectivo para combatir el abandono de los pueblos

Una nueva apuesta contra la despoblación rural - Foto: Rubén Serrallé

El término es relativamente contemporáneo. Su significado puede remontarse al Clan del Oso Cavernario. La resiliencia es esa capacidad de vencer las adversidades, de volver a levantarse, de adaptarse de una forma positiva a las situaciones más difíciles. Es la resiliencia de la España vaciada y un heterogéneo grupo de albaceteños en plena transición de la capital al mundo rural ha querido apostar por la vuelta a los orígenes y evitar la pérdida de ese ADN con el que han crecido generación tras generación.
En su bautizo, el colectivo quiso jugar con las palabras: resiliencia y silencio, con el fin de maridar el resurgimiento del mundo rural con la necesidad de crear un espacio de aislamiento para la creación artística que favorezca la concentración y la proximidad de las personas dentro del proceso. Y así nació Resilencio, un colectivo que vio en Molinicos el municipio ideal para desarrollar esta especie de universidad rural, abierta a toda aquella persona que tengan inquietudes artísticas, sociales, medioambientales, ecológicas, alimenticias, quiera impartir talleres o participar en los eventos que ya están organizando, como el que tuvo lugar este pasado sábado: la segunda quedada folclórica. 
En paralelo y una vez convertidos en vecinos de Molinicos, el colectivo se puso como meta la búsqueda de un espacio común en el que desarrollar proyectos relacionados con la cultura, el medio ambiente, la soberanía alimentaria, la justicia social, el arte…, siempre desde el punto de vista de la sostenibilidad y para ayudar a repensar la relación de los seres humanos con la naturaleza, los pueblos y sus habitantes.

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