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Lo digital va cuajando

M.H. (SPC)
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Culmina el proyecto GELOB, coordinado por UPA, que ha permitido que más de 650 ganaderos descubran las ventajas de controlar digitalmente a sus animales

Lo digital va cuajando

«Tu vida cambia»; «puedes invertir tu tiempo en tareas más necesarias»; «aprovechas mejor tus pastos»; «el bienestar de los animales crece notablemente»… Estos son algunos de los testimonios de los más de 650 ganaderos que han comenzado a digitalizar su ganado en extensivo gracias al Grupo Operativo GELOB (Gestión de la Ganadería Extensiva en Ambiente con Lobos), coordinado por UPA. Profesionales del sector en Madrid, Galicia, La Rioja, Castilla y León, Asturias, Cantabria, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha han participado en alguna de las 45 jornadas celebradas de forma virtual en las que han debatido sobre las ventajas de aplicar tecnologías de monitorización y geolocalización a sus animales.

«Las conclusiones son interesantes y muy positivas», explican desde el grupo. Y lo serán aún más cuando concluyan los trabajos de análisis de la ingente cantidad de datos que se han recopilado. Los ganaderos destacan que tener controlado al ganado a través del móvil ha mejorado considerablemente su calidad de vida. El tiempo que antes invertían en encontrar a sus animales, sobre todo en zonas remotas y de montaña, ahora pueden invertirlo en otras tareas.

La geolocalización y monitorización mejora también la calidad de vida de las reses. «En todo momento sabes dónde están, dónde están comiendo, si han tenido cualquier percance o si están de parto»; esa información es «impagable». También permiten un mejor aprovechamiento de los pastos, pues el ganadero sabe en qué parcelas y recintos pasan más tiempo pastando los animales.

Este proyecto se ha desarrollado con una vocación eminentemente práctica y el objetivo de diseñar y posteriormente comercializar una solución tecnológica no invasiva para el ganado doméstico que permita, por un lado, ayudar al ganadero en su día a día y mejorar las condiciones de manejo a través de sistemas de geolocalización y monitorización del ganado; y, por otro, detectar y abortar ataques de lobos en zonas de ganadería extensiva. Se pretende también que sea un elemento integrador de las diferentes visiones que hay del problema del lobo respecto de la ganadería extensiva y que sea un punto de confluencia y una herramienta eficaz para reducir la alta tensión que hay actualmente en las zonas ganaderas. También se ha llevado a cabo con la intención de contribuir a mejorar los rendimientos económicos de las explotaciones y facilitar su reestructuración y modernización.

Así como en la agricultura los avances tecnológicos son más evidentes, en el caso de la ganadería extensiva está costando más implantarlos en las explotaciones. Este sector, uno de los más tradicionales y sostenibles, necesita de las nuevas tecnologías para no quedarse atrás y poder pervivir. Además, este modelo de manejo se suele practicar en zonas de montaña, remotas y generalmente necesitadas de mantener su población, por lo que su importancia es aún mayor si se pretende conservar un mundo rural vivo.

 

¿Útil contra los lobos?

Uno de los objetivos primordiales del proyecto GELOB es analizar si es factible utilizar la tecnología para prevenir ataques de lobos, uno de los mayores problemas que afrontan los ganaderos en las zonas con presencia de este depredador. Se han realizado experimentos de comportamiento animal con ocho lobos y 74 perros en cautividad para analizar qué elementos deberán incluir los dispositivos destinados a evitar ataques. Las conclusiones -todavía preliminares- es que ciertos sonidos y luces pueden provocar comportamientos de inhibición en algunos individuos, incluso en situaciones de excitación.

El estímulo que más ha ahuyentado a los lobos ha sido el creado con ladridos de mastines. Estos resultados sugieren que la aplicación de estos estímulos en un collar colocado en las reses podría disuadir a los lobos (al menos a algunos ejemplares) de atacar al ganado. Sin embargo, también se ha evidenciado la capacidad de los lobos para habituarse a los estímulos y las diferencias de comportamiento a nivel individual, siendo algunos ejemplares mucho más huidizos y, por tanto, más sensibles a los estímulos que pretenden ahuyentarlos. Los resultados de estos experimentos aún se están analizando y se darán a conocer próximamente.

También podría emplearse para poder anticiparse a los ataques de los lobos analizando los patrones de movimiento del ganado. Es decir, estudiando cómo se comportan cuando se acercan los depredadores, antes del ataque, y aprendiendo a identificar esos patrones de comportamiento para poder detectar y prevenir estos episodios.

¿Cómo está el lobo?

La protección del lobo está en un punto muerto. La ministra de Transición Ecológica anunció hace algunas semanas que se haría efectiva el 25 de septiembre y las organizaciones agrarias asumen que el asunto terminará en los tribunales. Mientras tanto, Asturias presentó a primeros de mes el plan de control de la especie para el periodo 2021-2022 (es probable que esta herramienta siga permitida a pesar de la Orden Ministerial que prohibirá su caza) y Castilla y León subastaba en las últimas semanas los permisos para abatir varios ejemplares en diferentes reservas de caza de la comunidad. El tiempo dirá si los cazadores pueden hacer uso de esos permisos pagando cuantiosas sumas o son los celadores y agentes medioambientales quienes tendrán que llevar a cabo el control poblacional.