Obreros por togas

Maite Martínez Blanco
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Un cartel anuncia la instalación de un nuevo negocio en las proximidades de la Ciudad de la Justicia. - Foto: Rubén Serrallé

Los primeros procuradores y abogados comienzan a instalarse en las inmediaciones de la Ciudad de la Justicia, donde se abren nuevos establecimientos hosteleros a la espera del 'aterrizaje judicial'

Entre cafés, tostadas y bocadillos, Sonia y Puri Córcoles dicen sonriendo: «Aquí estamos, ahora servimos sobre todo a obreros que están construyendo el edificio, supongo que luego pasaremos a atender a abogados». El Chaflán fue el pionero, la primera cafetería que se estableció en este trozo de nueva ciudad bautizada Los Llanos del Águila.
Cuando hace 13 años abrió este bar, no tenía competencia. Hoy, un puñado de establecimientos de hostelería salpican este barrio residencial que emergió en las cenizas de los que antaño fue una fábrica de cerveza, demolida en 1997. Mucho ha llovido desde que el Ministerio de Justicia puso en el punto de mira el viejo colegio Giner de los Ríos para construir su Ciudad de la Justicia y su materialización: 13 largos años. Si no hay contratiempos de última hora, en julio estará terminado este moderno palacio de hormigón y cristal que, una vez amueblado, albergará 21 juzgados. En el actual Palacio de Justicia solo se quedará la Audiencia Provincial y el Tribunal Superior de Justicia.
Se pronostica que la mudanza será en este mismo año. Abogados, procuradores y funcionarios judiciales poblarán ese barrio donde ya se han establecido los primeros operadores judiciales.
El abogado Lorenzo David Sánchez Velasco fue el primero en abrir bufete en la zona, hace ya cinco años, «me cambié a vivir muy cerca, en la calle Bruselas, y sabiendo que iban a construir aquí los juzgados decidí establecer el despacho a 400 metros, en la carretera de Madrid». Dice este letrado que hay compañeros de toga que ya están mirando dónde instalarse en la zona. «Es lógico, porque aunque ahora con Lexnet se requiere menos presencia física, hay que seguir yendo al juzgado y lo cómodo es estar cerca», opina Sánchez Velasco, que atesora más de 30 años en ejercicio. No dudó en dejar la calle Rosario y Martínez Villena por este barrio más alejado, más aún sabiendo que pronto tendrá los juzgados a un tiro de piedra, «estar en el centro de la ciudad no tiene otra ventaja que tener los juzgados cerca y si éstos se trasladan, deja de tener ese atractivo, los clientes llegan por referencias no porque te vean despacho en el centro y si tienen que visitarte aparcar en aquella zona es mucho más difícil», asegura este letrado. No obstante, admite que sobre todo entre los despachos más veteranos, esos que han pasado de padre a hijos, la tendencia será quedarse en el centro, «pero los que lleven menos años, se irán cambiando».
Quien fuera decano del Colegio de Abogados, Abelardo López Ruiz, ha sido el precursor en dejar la city y mudarse cerca de los futuros juzgados. Y no es que a él le apasione esta ubicación de la Ciudad de la Justicia, pues es de los que opina que los servicios administrativos deben estar concentrados en el centro de la capital. Con todo, él se ha mudado y cree que pronto otros compañeros seguirán sus pasos. «La gente es reacia a los cambios, pero con el tiempo, poco a poco, se establecerán por aquí», opina López Ruiz, que después de más de 30 años establecido en la calle Mayor ha cambiado su despacho a la misma plaza de Los Llanos del Águila, en un bajo comercial, a pie de calle. Está encantado, «con el autobús de la línea D voy a San Agustín en un momento», dice.
Si que es cierto que la justicia digital ha reducido las visitas a los juzgados, pero este profesional cree que sobre todo a los procuradores aún les interesa estar a unos pasos de la casa judicial. Al fin y al cabo, son ellos los interlocutores entre juzgados y justiciables. Bajos comerciales hay disponibles sobre todo en el bulevar de Isabel la Católica y Menéndez Pidal y en la carretera de Madrid, aunque tienen un aspecto más industrial que de bufete. Entreplantas sí que no hay y locales de oficinas tampoco abundan justo en la plaza de los Llanos del Águila.

Los tasadores inmobiliarios no han detectado un aumento de precios en los Llanos del Águila o Imaginalia que pudiera ser achacable a la inminente apertura de la Ciudad de la Justicia. En estos dos barrios los precios no llegaron a desplomarse tanto como ocurrió en los años de crisis con el barrio de la Facultad de Medicina -«que bajó mucho porque estaba muy caro», argumentan-, tanto es así que la venta y sobre todo el alquiler en esta zona es de los más altos de la ciudad.
«La vivienda aquí se cotiza porque está cerca del centro comercial y del colegio Giner de los Ríos y hay muchos institutos cerca, en el Paseo de la Cuba. En definitiva, se pagan los servicios que se tienen cerca», dice Josué Polo, tasador de Tinsa en Albacete, que reflexiona, «quien elige piso para vivir busca tener la vida más fácil y eso te lo da poder comprar cerca una barra de pan o tener el colegio al lado de casa». Cuestión aparte son los locales comerciales, donde no hay criterios tan claros, «hay lugares donde los negocios no funcionan y no se sabe por qué». Pero, ¿se trasladarán abogados y procuradores a estos nuevos barrios? Polo se atreve a pronosticar que no habrá una gran movilidad, «los veteranos, que lleven toda la vida en el centro y estén establecidos en un despacho de su propiedad no se cambiarán».

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