Detenido un albacetense por estafar a empresarios agrícolas

Redacción
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Detenido un albacetense por estafar a empresarios agrícolas

La operación 'Balterrafa' se ha saldado con la detención del líder de la banda, un hombre de 51 años, nacionalidad española y vecino de Albacete, y tres personas investigadas, dos mujeres y un hombre, vecinos de Murcia

 La Guardia Civil ha desmantelado un grupo criminal dedicado a cometer presuntamente varias estafas a empresarios agrícolas de Murcia y Alicante. La operación 'Balterrafa' se ha saldado con la detención del líder de la banda, un hombre de 51 años, nacionalidad española y vecino de Albacete, y tres personas investigadas, dos mujeres y un hombre, vecinos de Murcia, por la presunta autoría de un delito continuado de estafa. Hasta el momento, se han esclarecido cinco hechos delictivos siendo el valor de lo estafado cercano a los 150.000 euros. La investigación se inició en el puesto principal de Torre Pacheco, después de que un empresario del sector agrario denunciase una supuesta estafa en el arrendamiento de una finca agrícola. El denunciante comunicó que había contactado a través de Internet con un individuo que ofrecía una propiedad para su explotación y cultivo. Después de concertar una cita, formalizaron el contrato de arrendamiento de la finca.
  Más tarde, descubrió que esta persona no era la propietaria de la explotación agrícola y que había sido víctima de una estafa.La Benemérita localizó a otros empresarios que desconocían haber sido víctimas de la misma estafa y que, ajenos a este 'modus operandi', habían arrendado al mismo sujeto varias fincas sobre las que no poseía títulos de propiedad, contratos privados o poderes. Las pesquisas practicadas en torno al sospechoso, con antecedentes por delitos de la misma naturaleza y conocedor del sector agrícola, supuso destapar un entramado delictivo dirigido a la búsqueda activa de potenciales arrendatarios de fincas agrícolas, en la Región de Murcia, a través de anuncios en diferentes páginas web.
  Los investigadores identificaron a otros individuos que participaban en las distintas fases de las estafas, uno de ellos con amplios conocimientos en el sector y con antecedentes por delitos similares.
  Esta información puso de manifiesto que se trataba de un grupo criminal jerarquizado, con una elevada movilidad geográfica, que organizaba sus tareas delictivas con solvencia y adoptando numerosas medidas de seguridad, para lo que empleaban numerosos vehículos de alquiler en los que se desplazaban para seleccionar las fincas y para detectar la presencia policial durante los encuentros con sus víctimas.
  El principal sospechoso y supuesto líder de la organización criminal ahora desmantelada, con el objetivo de conocer al detalle todos los pormenores y poder presentarse ante sus futuros clientes como el auténtico propietario, estudiaba minuciosamente la productividad del tipo de cultivo por metro cuadrado, los sistemas de regadío y otras características técnicas de los terrenos. Cuando los interesados contactaban con él, les insistía en formalizar el contrato de arrendamiento para consumar la estafa en el menor tiempo posible, antes de que pudieran percatarse del engaño. La media del valor de arrendamiento anual por cada finca ascendía a unos 45.000 euros, que se materializaba con el pago de cierta cantidad de dinero en efectivo o mediante cheques bancarios. Para asegurar el cobro, solicitaba que le hiciesen una primera entrega de cerca de 9.000 euros.