El emotivo fin de ciclo de Ana Pastor

SPC
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La presidenta de la Cámara Baja despide una de las legislaturas más convulsas de la democracia con una sesión marcada por los halagos

El emotivo fin de ciclo de Ana Pastor - Foto: Chema Moya

El Congreso se despidió ayer de una de las legislaturas más convulsas e intensas en términos políticos de la democracia, aunque no parece que durante los próximos días cese la actividad a tenor de la voluntad del Gobierno de enviar decretos leyes a la Cámara y de las inevitables disputas en los partidos por la configuración de las listas electorales.
Tras días prestando atención al baile de nombres que ocuparán determinados puestos privilegiados en las candidaturas del 28 de abril y del 26 de mayo, fechas de las generales y autonómicas y municipales, respectivamente, todas las miradas se centraron en el que para un nutrido número de diputados sería su último pleno. Aunque, si hubo una gran protagonista de la jornada, esa fue la presidenta del Congreso, Ana Pastor.
Precisamente ella, tercera autoridad del Estado y una de las que más ha sufrido los enfrentamientos entre sus Señorías, protagonizó uno de los momentos más emotivos al ofrecer una intervención, justo antes de clausurar la legislatura, llena de agradecimientos y reconocimientos, de autocrítica y de ensalzamiento del papel del Parlamento en la democracia.
Pastor elogió el trabajo y el esfuerzo del personal de la Cámara, desde los funcionarios al secretario general del Congreso, a los periodistas, a los fotoperiodistas y a los parlamentarios, a los que ha defendido por, pese al tono bronco de algunos debates, haber mantenido «el afecto y el respeto».