Millo denuncia el «hostigamiento y violencia» previos al 1-O

Agencias
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Millo denuncia el «hostigamiento y violencia» previos al 1-O - Foto: Tribunal Supremo

El exdelegado del Gobierno sitúa el mayor pico de tensión en Cataluña después de aprobarse las leyes de desconexión y culpa a Puigdemont de no hacer nada para frenar la confrontación

«Intimidación», «acoso», «hostigamiento», «agresividad». Son muchos los términos que empleó ayer en la úndecima jornada del juicio del procés el entonces máximo representante del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, que declaró ante el tribunal como testigo. Durante su intervención, abundó en el creciente ambiente de violencia que se vivió en la región desde que en septiembre se aprobaron las leyes de desconexión. Unos episodios que, según describió, llevaron a un «clima de crispación que hacía prever que el 1-O podía haber un riesgo para la integridad física de las personas» que solo podía evitarse si el expresident Carles Puigdemont desconvocaba el referéndum ilegalizado por el Constitucional.
«La respuesta -agregó- fue que él haría lo que tenía que hacer». Ya se lo confesó en su primera reunión en diciembre de 2016, cuando el político actualmente huido en Bélgica le manifestó que no podía «dar marcha atrás».
Un encuentro en el que el exdelegado se encontró «una silla vacía» (mismo término empleado por los acusados en referencia al Gobierno de Mariano Rajoy) ante un Puigdemont que nunca se salió de su «planteamiento suicida»: «Yo voy a convocar el referéndum y después seguimos hablando».
No era «partidario» de ir tan deprisa el exvicepresident Oriol Junqueras, quien, aunque consciente de la «situación complicada» que podría abrirse tras el 1-O, le comunicó que se debía a su «compromiso» político. Pero también le insinuó tensiones dentro del Govern, dado que algunos miembros tenían que hacer «un esfuerzo importante para demostrar» que eran más independentistas que él.
Millo también denunció que los policías que intervinieron para impedir el 1-O sufrieron la «trampa del Fairy», en la que los activistas independentistas que protegían los puntos de votación arrojaron este detergente en las puertas de los centros para que, a la llegada de los agentes, estos resbalaran y cayeran al suelo y luego les pudieran patear en la cabeza. Además, expresó su malestar ante situaciones tan duras como leer a la puerta de su casa lemas como Millo Muerte, que su propia hija tuvo que limpiar.
los mossos, en el foco. Otro de los testigos de ayer fue el responsable de la coordinación policial para frenar el 1-O, el coronel Diego Pérez de los Cobos, que tachó de «insuficiente, inadecuado e ineficaz» el dispositivo de los Mossos el 1-O, un plan «más encaminado a facilitar la realización del referéndum que a impedir su cumplimiento».
De los Cobos se pronunció así en su declaración, en la que concluyó que desde los Mossos actuaron con «pasividad absoluta», incluidos los centros en los que habían pedido apoyo, pero en algunos más «intentaron obstruir físicamente la actuación» de la Policía o Guardia Civil llegando a provocar situaciones «delicadas».
Como ya hiciera ante el juez instructor, tachó de «estafa» el plan de la policía autonómica, desde su concepción con «binomios» de agentes sin capacidad para actuar, hasta su aplicación: «El mecanismo estaba hecho para que no funcionara». El dispositivo «solo sirvió para diseminar la fuerza y hacerla inoperativa», zanjó.