Un caserío vacío que albergó 300 personas en Tobarra

G.G.
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Imagen de la conocida como ‘casa del amo’ de Alborajico, en donde llegaron a convivir muchas personas. - Foto: G.G.

La Guerra Civil y la emigración de la posguerra propiciaron que la antigua aldea de Alborajico entrase en decadencia y quedase totalmente abandonada, como está en la actualidad

Alborajico es uno de los caseríos y antigua aldea que han quedado despoblados dentro del término municipal de Tobarra. El lugar, cuyo nombre proviene del árabe y significa «la torre pequeña», debió ser fundado en la Edad Media, dado que junto al hoy abandonado caserío se halla un eremitorio visigodo datado entre los siglos IV y IX después de Cristo.
Las tierras que bordean las casas de Aljubé, aún aldea poblada; Alboraj, caserío en donde vive una única familia; y la desaparecida aldea de Alborajico pertenecieron entre el siglo XVIII y mediados del siglo XX a la familia Ladrón de Guevara. Así, en 1840, tanto el caserío como las tierras ya pertenecían a Joaquín Ladrón de Guevara Rodríguez de Vera.
Por esa época, según comenta Francisco José Peña Rodríguez a La Tribuna de Albacete, «el entorno de Alborajico y Alboraj reunía alrededor de 500 personas, que fundamentalmente trabajaban la tierra y cuidaban del ganado; las familias eran muy numerosas en descendencia y vivían casi hacinadas en el caserío y en las casas diseminadas entre Aljubé y Alboraj».

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