Un profundo arraigo

V.M.
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La Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía y Nuestra Señora de la Amargura es una de las más antiguas del ciclo pasional albacetense, ya que sus orígenes se remontan al siglo XVII, aunque sus Estatutos datan de finales del XIX

El presidente de la Cofradía, Miguel Martínez Escobar, junto a la imagen titular de la misma. - Foto: Rubén Serrallé

La Cofradía del Santísmo Cristo de la Agonía y Nuestra Señora de la Amargura fue fundada en 1896, año en que se aprobaron sus Estatutos, que englobaban también en su día a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, hasta su posterior separación en 1952. Miguel Martínez Escobar, su presidente desde hace tres años, comentaba a La Tribuna de Albacete que en cualquier caso ya hay constancia de su existencia desde el siglo XVII y de una primera imagen del Cristo de la Agonía en el Convento de las Justinianas. 
«Nació con el fin de dar digna sepultura a sus cofrades en un tiempo en que no había tantos recursos económicos y, aparte de venerar a las imágenes, prestaba el último servicio a los congregantes», apuntaba.
Desvela su presidente que la Cofradía albacetense llegó a tener 2.000 miembros a finales del siglo XIX y actualmente su número ronda los 300. «Además -añadía Martínez- tenemos una Banda que tiene el estilo de agrupación musical, con un toque diferente al resto de las existentes en el resto de cofradías, predominando la trompetería; fue fundada en el año 1985 y está compuesta por 65  personas».  
La distinción externa de sus nazarenos es túnica negra con bocamanga de color granate burdeos y el anagrama de la Cofradía - una cruz rodeada por una corona de espinas-, con capuz  y capa de color granate, aunque es reversible y  en Viernes Santo y Sábado Santo se utiliza el color negro. Los miembros de la Banda desfilan igual que los nazarenos sin capa y capuz  y los costaleros llevan la misma túnica y una capucha. 
El paso titular es una copia de la que existía anteriormente, de finales del siglo XVII, que fue destruida en los días previos a la Guerra Civil. «Bajo la presidencia de José Olivas se encargó  la nueva imagen en 1940 al escultor José Dies López, un Cristo Crucificado de una altura de 1,70 metros, que desfiló por primera vez al año siguiente. «Es un Cristo cargado de expresividad, con sólo mirarlo unos segundo transmite todo al creyente, sobre todo esa mirada que transmite el sufrimiento que está padeciendo en su agonía, instantes antes de morir», subraya Miguel Martínez. El paso procesional con el trono, construido en Torralba de Calatrava y remodelado el año pasado, tiene un peso aproximado de 800 kilos y es portado en hombros sobre varales por 40 costaleros desde el año 2001. Desfila en la procesión de La Pasión de Miércoles Santo en la del Calvario que tiene lugar en Jueves Santo.
En cuanto al paso de Nuestra Señora de la Amargura, una Virgen de cuerpo entero para vestir con un rostro que evidencia su profundo dolor, fue esculpida por el artista hellinero José Zamorano Martínez en 1960 y procesionó al año siguiente en el ciclo pasional albacetense (recorre las calles el Viernes de Dolores en el Via Matrix, en La Pasión de Miércoles Santo, el Santo Entierro de Viernes Santo y visita las residencias de ancianos Alcabala y Núñez de Balboa en Sábado Santo). Tiene un peso similar al anterior y es portada también en hombros por 40 mujeres desde 2004, cuyo nuevo trono data de 2011 y fue elaborado por un taller de Socuéllamos.

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