Iniciativas para luchar contra el despilfarro de comida

M.M.B.
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Un voluntario carga comida para el Banco de Alimentos de Albacete. - Foto: Rubén Serrallé

La norma se centra en que los excesos de supermercados, fábricas y agricultores se canalicen a través de bancos de alimentos, pero poco dice de reducir la comida que se tira en los hogares

Desde aplicaciones para teléfono móvil que avisan de los restaurantes donde sobra algo de comida a neveras solidarias que se colocan en espacios públicos donde cualquiera puede depositar aquella comida que le sobre para que un tercero la aproveche en lugar de tirarlo a la basura. 
Son solo dos de las iniciativas que han proliferado para luchar contra el despilfarro de alimentos. El tema preocupa. Europa ha dado el mandato de reducirlo a la mitad a más tardar en 2030 y en España hay faena por delante. España es el sexto país de la Unión Europea que más comida desperdicia, unos 7,7 millones de toneladas al año. Es decir, que cada español desperdicia unos 173 kilos de comida anuales y lo que es más grave, el 89% se podrían haber aprovechado. 
Ante este panorama, en Castilla-La Mancha se ha dictado un decreto de 30 artículos que, más que nada, viene a ser una declaración de intenciones para evitar el desperdicio alimentario y facilitar la distribución de alimentos excedentes. El decreto entra en vigor a la vuelta de Semana Santa. Su primer artículo indica que su objetivo es «regular la reducción eficiente del desperdicio alimentario y promover el aprovechamiento de alimentos para su redistribución con la máxima garantía para la salud». Hasta ahí bien, pero no recoge escasas medidas novedosas.  «Lo que dice ahí es lo que estamos haciendo», viene a señalar José Antonio García, presidente del Banco de Alimentos de Albacete.
La norma establece que los productores de alimentos y los agricultores y ganaderos deberán tratar de reducir los residuos y en caso de que tengan excedentes posibilitar su donación a bancos de alimentos. En los supermercados el decreto dice que se deberá «facilitar» la venta de alimentos que vayan a caducar pronto y que los productos que no se puedan vender porque su envase o etiqueta tenga algún problema, pero estén en buen estado, sean donados a bancos de alimentos. 
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