Messi y la eterna decepción albiceleste

Carlos Meneses Sánchez (EFE)
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Gabriel Jesús y Firmino fulminan a Argentina y meten a Brasil en la final (2-0)

Messi y la eterna decepción albiceleste - Foto: UESLEI MARCELINO

Brasil ya está en la final de su Copa América. Los anfitriones, con goles de Gabriel Jesús y Roberto Firmino, sentenciaron este martes a una Argentina superior en algunas fases del encuentro, y el próximo domingo lucharán por su novena corona ante Chile o Perú en el Maracaná de Río de Janeiro. La Albiceleste, que venía de perder dos finales seguidas, en 2015 y 2016, dice adiós a la posibilidad de ganar un gran torneo, y ya van 26 años sin hacerlo, una losa demasiado grande para tener entre sus filas al mejor jugador del mundo.
Los anfitriones arrancaron el encuentro recordando a Argentina que estaba en territorio hostil, imponiendo una presión alta marca de la casa. Messi lo intentó pero ahí siempre estaba Casemiro para pararle, convirtiéndose en su sombra; Agüero se aventuró también, pero Brasil supo resistir lo suficiente como para mantener su portería a cero y ya van cinco partidos. Alisson aún no sabe lo que es recibir un gol en esta Copa América.
Después imperó la tensión y el respeto entre ambas selecciones. El partido entró en una fase espesa, de juego duro también. Los dos combinados tenían miedo de un error y entonces apareció el capitán de la Canarinha con una jugada de leyenda. Daniel Alves le tiró un sombrero a Acuña, se zafó de la entrada al suelo de Paredes y dio un pase al hueco mirando a otro lado a Firmino, que de primeras le regaló el esférico a Gabriel Jesús. El atacante de 22 años solo tuvo que empujarla dentro del área para estrenar el marcador y acabar con una sequía con la selección en partidos oficiales que se prolongaba desde finales de 2017.
Los de Scaloni reaccionaron en una bola parada en la zona de tres cuartos, fruto de la enésima falta de Casemiro al camisa 10. Messi la puso en el corazón área y Agüero cabeceó solo, pero su remate se estrelló en el larguero. En la reanudación tras el primer tiempo, Argentina tomó el mando. Agüero recibía con facilidad y empezó a descoser la zaga brasileña, al igual que Messi. En un contragolpe, un disparo de Lautaro acabó en los pies del 10, que lanzó una bomba dentro del área que reventó el palo y enmudeció el Mineirao. En el rechace, el delantero argentino centró, pero ningún compañero estaba con la caña. Scaloni decidió entonces poner más dinamita sobre el césped dando entrada a Di María pero cuando peor lo estaba pasando Brasil, Gabriel Jesús cazó una pérdida de balón de Argentina, se fue en velocidad de Otamendi, entró en el área y le regaló al esférico a Firmino, que remató a placer.
Era un gol que valía una final y Argentina tiró la toalla. Luego vinieron los olés para Brasil y los gritos de eliminado para Argentina de una afición enloquecida que ya espera rival para la final: Chile o Perú.