A juicio el 'cambiazo' de dos chinos en el examen del carné

M.O
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A juicio el 'cambiazo' de dos chinos en el examen del carné - Foto: Arturo Pérez

El Juzgado Penal 1 sienta en el banquillo a los dos participantes en el presunto engaño y a un tercer compatriota acusado también de falsedad documental cuando trabajaba en un restaurante

Un intento de cambiazo en el examen del carné de conducir finalmente descubierto por la Policía Nacional es el objeto de uno de los juicios programados en Albacete esta semana. Es una vista oral del Juzgado Penal 1 en el que se sientan en el banquillo de los acusados tres hombres de nacionalidad china, dos de los cuales responderán por el engaño y la suplantación de identidad ante Tráfico, y el tercero por falsedad documenta. Para todos ellos pide penas de prisión la Fiscalía.
La historia de este peculiar cambiazo empezó con el acusado X.C., quien quería obtener el permiso de conducir pero «necesitaba que alguien que supiera el idioma español se presentara haciéndose pasar por él. Contactó con el segundo acusado, G.F., y manipularon su permiso de residencia con la foto del primero. El acusado, que por dos veces suspendió el carné de conducir (en 2011 en Valencia), utilizó después la suplantación de identidad, ya en 2013 y en Albacete. G.F., haciéndose pasar por él, pasó el psicotécnico, y se presentó a los exámenes reglados, aunque tampoco con éxito de primeras: Suspendió tres veces el teórico y aprobó a la cuarta, siempre usando la identidad de X.C., y también aprobó el práctico para obtener el carnet el 12 de junio de 2014.- Eso sí, como dice el fiscal, G.F. era «un mejor personaje, un ser imaginario» que permitió a X.C. tener el carnet por fin en España, ya con su fotografía y sus señas personales.
El engaño se descubrió con la aparición de agentes de la Policía Nacional en un restaurante de la capital, el 5 de abril de 2016. Allí encontraron a ocho ciudadanos chinos, dos de ellos «indocumentados». Uno de esos dos indocumentados era el tercer acusado en el juicio, Y.G. El jefe del local era X.C., el primer acusado, quien fue a buscar los permisos de residencia de los dos trabajadores, pero a sabiendas de que Y.G. no tenía ni autorización de residencia ni permiso de trabajo. «Debía de pensar que los policías se lo iban a tragar», relata el fiscal en su escrito de acusación porque les entregó documentación que pertenecía a G.F., s decir, el que se había hecho pasar por X.C. para aprobar el examen. G.F. también estaba en el restaurante, y cuando quiso entregar su permiso de residencia ante los agentes se descubrió la confusa suplantación de documentación e identidades.

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