Condenan a 14 años de cárcel a un padre por abusos a su hija

Josechu Guillamón
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La sentencia también establece que el procesado tendrá que estar 10 años en libertad vigilada y que no podrá acercarse a la menor, a la que tendrá que indemnizar con 35.000 euros, en 20 años

Imagen del padre en un momento del juicio. - Foto: Rubén Serrallé

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha condenado a 14 años y cinco meses de cárcel a un padre por agredir sexualmente a su hija menor de edad, durante dos años. Además el acusado, una vez que cumpla la condena, tendrá que estar 10 años en libertad vigilada.
La sentencia además le retira la patria potestad de su hija por un periodo de seis años y no podrá acercarse a ella durante dos décadas.
En concepto de responsabilidad civil, tendrá que indemnizar a la menor con 10.000 euros por las lesiones psíquicas sufridas y con 25.000 euros más por las secuelas psíquicas.
Los hechos. Según la sentencia, se considera probado que el procesado, B.E.F., nacido en Marruecos, en situación regular en España y que en la actualidad tiene 41 años, desde que su hija tenía 11 años y hasta noviembre de 2017, cuando tenía 13 años, actuando con ánimo libidinoso y de satisfacer su deseo sexual, realizó a la menor, de forma continuada y con una frecuencia que fue en aumento hasta llegar a ser casi a diario, diversos actos de tipo sexual.
Para cometer los abusos, el acusado aprovechaba los momentos en los que la menor se quedaba a solas con él en la vivienda familiar, en la que convivían junto a su esposa y dos hijos más, o cuando aún no estando solos, los demás no los podían ver. 
Así mismo, infundió de forma permanente a la menor un estado de temor y desasosiego, para que la misma accediera y fuera permisiva a sus pretensiones sexuales sin oposición alguna y para garantizarse que no le dijera a nadie lo que le hacía. Para ello le advertía frecuentemente que no lo contara, porque si lo hacía iba a matar a su madre a ella y a sus hermanos. 
La menor, ante el estado permanente de temor en que vivía, se vio obligada a acceder a tales pretensiones, produciendo en su ánimo un estado de introversión, tristeza y aislamiento, hasta el punto de que se autolesionaba y tenía pensamientos autolíticos.
Así, en fechas que no han podido ser determinadas, pero comprendidas entre septiembre de 2015, fecha en que inició el periodo escolar, y el 23 de noviembre de 2017, el procesado, aprovechó una mañana en que la madre y la hermana de la menor habían ido al hospital, para despertarla y obligarla a hacerle una felación, repitiéndose estos actos en diversas ocasiones en que se quedaban solos en la vivienda. Además también realizó otro tipo de agresiones sexuales de gravedad.
Los últimos tocamientos se produjeron el día 23 de noviembre de 2017, en que el procesado le dijo a la menor que era su padre y su novio, y que no saliera con chicos que la iban a engañar.
Al día siguiente, la menor entregó en el instituto a su tutor un sobre con una carta escrita por ella y le pidió que no la leyera hasta que llegara a su casa. En dicha carta, que el tutor leyó inmediatamente, la menor reiteraba que se odiaba a sí misma y que no quería vivir, se despedía y pedía perdón. Entre sus líneas dejó caer en dos ocasiones que habían abusado sexualmente de ella, confesando luego que el autor de los abusos era su padre. La madrugada del 25 de noviembre de 2017, la menor ingresó en la Unidad de Salud Mental del Hospital de Menores de Ciudad Real, presentado un alto riesgo de suicidio, por lo que permaneció ingresada allí tres semanas.