Franco no vota

E. Rguez. De la Rubia (EFE)
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La decisión de exhumar al dictador, que muchos atribuyen a un acto electoralista del PSOE, parece haber estancado en intención de voto a los socialistas y dado alas a Vox

Franco no vota - Foto: POOL

Franco impidió a los españoles ejercer el derecho al voto libre y democráticamente durante casi 40 años. La pregunta ahora es si su exhumación del Valle de los Caídos, una decisión política del Gobierno de Pedro Sánchez ejecutada en vísperas de las elecciones, tendrá alguna influencia en las urnas.
Salvo Vox, que no ha dudado en hablar de profanación y de «show electoral y necrófago» del PSOE, prácticamente ningún partido criticó abiertamente el traslado de los restos de Franco hasta el cementerio de Mingorrubio.
Algunos sí se atrevieron a señalar la escasa demanda social de la medida, y a denunciar el supuesto intento del Gobierno de obtener rédito político con una exhumación, anunciada hace año y medio, pero realizada a pocos días del inicio de la campaña electoral.
De este modo, el líder del PP, Pablo Casado, acusaba a Sánchez de intentar tapar con la operación los malos datos de la EPA, conocidos el mismo día en que Franco era sacado de la basílica.
Albert Rivera, de Ciudadanos, negaba que la jornada fuera histórica, como se felicitaba el PSOE, y remarcaba que el verdadero día histórico fue cuando se aprobó la Constitución y se pasó página al franquismo.
Pese a que el Gobierno ha negado por activa y por pasiva que buscara rascar votos sacando al dictador del Valle los Caídos y mantiene que no se trata de una victoria del PSOE, sino del conjunto de la democracia, lo cierto es que Sánchez lo ha mencionado desde entonces en prácticamente todos sus actos electorales. Además, los socialistas han incluido varias medidas referidas al franquismo en su programa electoral, coincidiendo con la exhumación.
La más importante la avanzaba hace unos días la ministra de Justicia, Dolores Delegado, que actuó como notaria mayor del Reino, levantando acta desde

 

Cuelgamuros 

Así, se comprometió a reformar el Código Penal para castigar como delito la apología del franquismo tras superarse la «anomalía democrática» que suponía mantener al caudillo en un mausoleo público junto a sus víctimas.
A esta promesa de campaña se suma el hecho de que nada más ejecutarse el traslado de los restos al cementerio de Mingorrubio, Sánchez compareció en el Palacio de la Moncloa para congratularse por un hecho histórico que ponía fin a un agravio de décadas con las víctimas del franquismo.
Una declaración institucional que fue denunciada por el PP ante la Junta Electoral Central (JEC) al entender los populares que vulneraba la neutralidad política que debe mantener el presidente del Gobierno en el ejercicio de su cargo durante el período electoral.
Denuncia del PP que no ha prosperado, ya que la Junta no ha apreciado que Sánchez vulnerara la legislación electoral al no apreciar que intentara movilizar el voto en favor del PSOE «máxime teniendo en cuenta la concisión y comedimiento» de sus palabras.


Polarización 

Al margen de lo decidido por la JEC, lo que no está ni mucho menos claro es si todo el dispositivo del traslado de Franco, que pudo verse en directo por televisión y que implicó a medio Gobierno, Policía y Guardia Civil e incluso a un helicóptero de las Fuerzas Armadas, puede tener efecto en lo que decidan los españoles en las urnas el 10 de noviembre.
A excepción del barómetro del CIS, elaborado antes de la exhumación, ninguna encuesta apunta a una recuperación del votante socialista, sino más bien un estancamiento de sus aspiraciones electorales, sobre los 120 diputados, algunos menos que los 123 que tiene ahora el partido en el Gobierno.
Por contra, todos los sondeos auguran, eso sí, que Vox tendrá una importante subida, por encima de los 40 diputados, prácticamente el doble de los que sienta ahora en el Congreso -24-.
No obstante, ningún analista se atreve a aventurar si ese repunte de la formación de Santiago Abascal se debe a una reacción del sector ideológico más a la derecha en contra del traslado del dictador.
La mayoría de los expertos apunta a que ese incremento de los apoyos se explica más bien por la polarización política creada a raíz de los altercados ocurridos en Cataluña en las últimas semanas en protesta por la sentencia del procés que condenó a los líderes independentistas.
Con efecto electoral o no, lo cierto es que Franco ya no está en el Valle de los Caídos y que tanto los nostálgicos del franquismo como las víctimas de la dictadura tienen derecho al voto. Lo que hagan con él, es otra cosa.