La Democracia nació con pactos

E.R.J.
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Salvador Jiménez fue el primer alcalde de la democracia en la capital - Foto: Rubén Serrallé

El 3 de abril se conmemoró el 40 aniversario de las primeras Elecciones Municipales en este período, las que condujeron al «gobierno de las izquierdas», con acuerdo de PSOE y del PCE

El 3 de abril de 1979 los albaceteños disfrutaron de las primeras elecciones municipales en Democracia. Hubo que esperar cuatro años desde la muerte de Franco para que se pudiera dar ese paso, pero ya entonces, con las bases del sistema todavía endebles, supuso  una lección de entendimiento. El primer gobierno democrático local albacetense nació con pactos.
«El acuerdo fue sencillo, fácil, no tardamos más de media hora», recuerda Salvador Jiménez. Él fue quien asumió el bastón de mando. Estaba en la treintena y media y era el candidato del Partido Socialista. A este almanseño, abogado de profesión y al que se le puso el apelativo de el flaco del Altozano, le faltaron unos votos para ganar los comicios. La candidatura de UCD le sacó 726 papeletas de ventaja. Pero recibió el respaldo, casi inmediato -esa misma noche se fraguó el acuerdo- del Partido Comunista. Así, los cinco concejales del PCE, que tenía como candidato a Jesús Alemán, permitieron al Partido Socialista llegar a la Alcaldía y deshacer el empate técnico a 11 concejales que tenía con la Unión de Centro democrática.
Hace 40 años, el censo electoral de Albacete era de 72.416 ciudadanos con opción a dar su opinión ante las urnas. El próximo 26 de mayo serán 136.553 (algo más de 2.600 lo podrán hacer desde el extranjero) los que puedan expresarse por la opción que quieren que gestione la capital los próximos cuatro años. Y, de nuevo, a pesar de los años transcurridos, tendrán que trabajar el pacto. 
responsabilidad. Algunos de los que estuvieron en aquella primera Corporación municipal ya no están, pero los que permanecen coinciden en una idea: responsabilidad. Se salía de un periodo muy complicado y había ilusión por avanzar, por construir un futuro para una Administración que atendiera, con cercanía, los problemas de los vecinos.
«Nosotros no pensamos ni en geometrías variables, ni en hacer la pinza al PSOE para avanzar hacia un futuro sorpasso, porque lo natural fue llegar a un acuerdo con ellos, y fue lo más sencillo del mundo». Así lo recuerda José María López Ariza, uno de los cinco concejales comunistas y quien se encargó de Cultura. 
«Es verdad que en los plenos teníamos nuestros debates, sobre todo con los representantes de la UCD, pero creo que todos trabajamos con mucha implicación y responsabilidad», añade. «Los ministerios locales, las concejalías, se tenían que repartir entre todos» los que estaban en la Corporación, «todos teníamos actividad pública, uno tenía Alumbrado Público, otro Transportes, otro Tráfico», rememora Salvador Jiménez, porque, como señala, la normativa que regía a los consistorios todavía databa de la época franquista y ésta no reconocía ni partidos, ni gobierno y oposición. La nueva normal, la Ley de Régimen Local, no llegaría hasta el año 1987. Aún llovió.

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