La liquidación de los tributos de 2017 salió 'a pagar'

A.G.
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El 75% de los consistorios tendrá que devolver cantidades a Hacienda, por un valor total de 1,6 millones de euros, al haber recibido entregas a cuenta por encima de la recaudación real

Imagen de archivo de una delegación del Ministerio de Hacienda. - Foto: V­ctor Ballesteros

La liquidación definitiva de las cuentas estatales de 2017 deparó malas noticias para los ayuntamientos de la provincia de Albacete. Al igual que ocurriera con la de 2016, la mayoría de ellos tendrán que devolver una pequeña parte del dinero que recibieron en concepto de participación en los tributos del Estado.
En concreto, de los 86 consistorios que se rigen por el sistema de variables (excluida sólo la capital provincial), son 65 los que tendrán que reembolsar fondos al Ministerio de Hacienda, por un valor total de casi 1,6 millones de euros. Como es habitual, las mayores cantidades corresponden a los municipios de mayor población, entre los que destacan los 360.956 que deberá reintegrar el Ayuntamiento de Villarrobledo. Por su parte, la liquidación negativa fue de 348.252 euros para Hellín y de 166.422 para Almansa. Mientras, la cantidad más baja es de 244 euros y corresponde a Nerpio. También se quedan por debajo de 1.000 las de Golosalvo, La Herrera, Lezuza, Villapalacios o Villaverde del Guadalimar. 
Las 21 localidades restantes terminaron el año con una liquidación positiva, aunque por lo general con cantidades anecdóticas. En total, recibirán 60.994 euros, con una cuantía media de 2.900. En muchos casos, la cifra no llega al millar y la más alta es la de Yeste, a la que el Ministerio debe 16.879 euros de 2017.
sistema. La participación en los tributos del Estado es una de las principales vías de financiación de los ayuntamientos, para los que suponen cantidades aproximadas de entre el 15% y el 20% de sus ingresos. Para no tener que esperar a las cifras reales de recaudación y que los consistorios dispongan de liquidez y una cierta estabilidad, el Gobierno central les hace entregas a cuenta mensuales, basadas en las previsiones del importe que generarán ese años los  impuestos de recaudación estatal (IRPF, IVA, labores del tabaco o hidrocarburos, entre otros).
Esos fondos se distribuyen a los municipios, en cantidades que dependen de varios factores, como su  número de habitantes o el esfuerzo fiscal que soportan sus vecinos en los tributos locales. Finalmente, se realiza una liquidación, que compara el importe entregado con el que se recaudó realmente para que entidades locales y Gobierno central salden cuentas.

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