Cruz Roja, Cáritas y el Cotolengo incrementan sus ayudas

V.M.
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Los efectos de la crisis motivan que las organizaciones humanitarias refuercen su ayuda a colectivos vulnerables

El reparto de bienes de primera necesidad no ha cesado este año. - Foto: Rubén Serrallé

Las consecuencias de la crisis provocada por la pandemia ponen en jaque la ansiada recuperación económica y sus graves efectos sociales continúan evidenciándose en los datos y análisis de las principales organizaciones humanitarias.

Desde Cruz Roja Gloria Salinas Sánchez, directora provincial de Intervención, confirma que «el ritmo de atención se mantiene y llevamos el mismo número de demandas que el registrado a lo largo del año pasado, de hecho se incrementó bastante desde finales de 2020».

Los proyectos encaminados a cubrir necesidades básicas de las personas más vulnerables se registraban hasta finales de marzo 1.790 demandas en la provincia, lo que equivale a mantener el ritmo de meses anteriores. Salinas matiza que el perfil del usuario que acude a Cruz Roja no varía mucha, «pero se detecta a muchas personas que no habían recurrido nunca a nosotros y otras que hacía mucho tiempo no lo había necesitado, estamos viendo a personas que tenían contrataciones puntuales en hostelería y  se han visto muy afectadas por la situación del sector u otras personas solicitantes de asilo a los que se les ha denegado éste y quedan en situación irregular, sin permiso de trabajo».

Tras hacer hincapié en los casos de soledad no deseada evidenciados con el confinamiento, personas sin una red de apoyo para hacer frente a las situaciones cotidianas, destaca que desde el primer momento el proyecto Cruz Roja Responde abordó todo tipo de intervenciones, en concreto cerca de 17.200 personas recibieron atención en la provincia y se ofrecieron 55.000 respuestas.

Por su parte, la coordinadora de Programas de Cáritas, Ana López Iniesta, comenta que ese nivel de ayuda también se mantiene en esta organización y revela desde el 1 de enero a l 14 de marzo de 2021 se observó un crecimiento del 85% respecto al mismo período del año anterior en el número de familias que recibieron algún tipo de asistencia, lo que equivale pasar de 699 familias a 1.293 en Albacete, Almansa, Caudete, Hellín, La Roda y Villarrobledo. «Es decir, a pesar de haber pasado la época del confinamiento severo, las consecuencias sociales de la situación de desempleo, la situación empresarial, los ERTE todavía activos y la falta de apoyos de otro tipo para esas familias ha motivado un aumento notable en lo que se refiere a necesidad básicas:alimentos, higiene personal y doméstica o vestido, aunque seguimos prestando ayuda en temas como suministro de luz y agua, medicación, etcétera».

La coordinadora de Cáritas cree que la recuperación tardará todavía unos años y constata que «muchas de las personas con las que estamos trabajando no se habían había recuperado de la anterior crisis financiera y ésta no hace sino aumentar situaciones de por sí muy precarias».

Finalmente, el director de la Institución del Sagrado Corazón de Jesús, Pablo Álvarez, dibuja también  un panorama complicado. «Actualmente estamos dando unas 280 comidas diarias, que son cuatro veces más que hace un año, y el pico más alto de comidas  lo tuvimos el verano pasado, con 450, y, a todo esto, el comedor sigue cerrado por la pandemia, con lo que las repartimos en táper, lo que nos ocasiona un incremento en los gastos generales, sólo en marzo dimos 22.000 recipientes, además del gasto en bolsas, tenedores, vasos o botellas de agua; a día de hoy estamos en 320 comidas, pero con la llegada de los temporeros y otras personas que pueden quedar en paro tras salir de los ERTE la cifra podría superar las 500, algo inviable para la institución, ya muy mermada».

Los datos del primer trimestre llegaron en enero a más de 1.600 desayunos y 7.429 comidas, en febrero fueron 930 y 6.949 y en el mes de marzo 1.570 y 8.671.

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