Pozo Cañada regulariza ante la CHJ el sondeo de agua potable

E.F.
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El pozo suministra un máximo de 0,3 hectómetros cúbicos que proceden del acuífero Mancha Oriental

Fotografía de archivo de un pozo de aguas subterráneas.

La Confederación del Júcar publicó ayer en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) una solicitud del Ayuntamiento de Pozo Cañada, para obtener una concesión de agua que cubra las necesidades de al más de 3.500 personas, con un volumen máximo anual de 0,3 hectómetros cúbicos de agua.
La solicitud, por sí misma, no se distingue de muchas otras similares, planteadas por alguno de los casi 800 municipios que forman parte de la Demarcación Hidrográfica del Júcar. Lo llamativo es la historia que tiene detrás y que se remonta al año 1999, cuando Pozo Cañada se independizó.
Hace 20 años, cuando Pozo Cañada aún era una pedanía de Albacete, sus vecinos se abastecían de un sondeo que formaba parte de la red de suministro de la capital. Tras la independencia, el pozo se transfirió al nuevo municipio, pero su situación no se regularizó hasta ahora, en 2019.
El problema es que desde 1999, la legislación en materia de aguas ha cambiado drásticamente en España, pues ha tenido que adaptarse a las diferentes normativas europeas, como la Directiva Marco del Agua, la Directiva de Aguas Subterráneas o la Directiva sobre Calidad de Aguas para Consumo Humano, por citar algunos ejemplos.
«Desde entonces, los pozos de agua de Albacete se regularizaron, esto es, se adaptaron a la nueva situación -explicaba ayer a La Tribuna de Albacete el alcalde pozocañadiense, Francisco García Alcaraz- pero el nuestro no se adaptó, y el problema surgió cuando empezamos a tramitar el Plan de Ordenación Municipal (POM)».

Sin agua, no hay plan. Una de las últimas modificaciones de la Ley de Aguas establece que, antes de aprobar un Plan de Ordenación Municipal, la Confederación Hidrográfica correspondiente debe emitir un informe vinculante, que garantice que los habitantes del municipio tengan agua suficiente, en cantidad y en calidad.
«Como es lógico, para cumplir este requisito hay que tener una fuente de suministro que tenga todo en regla -detallaba el alcalde- y  eso nos llevó a tramitar la correspondiente concesión de aguas, que no es en realidad pedir que nos hagan un nuevo pozo, sino que nos regularicen el que tenemos de toda la vida».
Este pozo consiste en un aprovechamiento de aguas subterráneas, consistente en un sondeo de  300 metros de profundidad y del que se extrae un caudal  máximo de 25 litros por segundo del acuífero de la Mancha Oriental. «Si todo va bien, para el mes que viene ya estará resuelto este asunto, y se podrá seguir con el POM».