El mus de la vergüenza

Antonio Pérez Henares
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Es poder, poder y solo poder lo que mueve a los dirigentes de todas y cada una de las siglas, pese a que ellos se enfadan muchísimo cuando se les dice

El mus de la vergüenza

Como esto de los  pactos es un mus corrido con señas falsas, faroles, envites y órdagos, mejor opto por hacer lo que la tradición y la sensatez mandan: los mirones a callar y a dar tabaco. Y como ya no fumo, pues ni tengo ni doy. O sea que gasten de lo suyo. Así que mientras encarrilan o descarrilan me mantengo en mis trece. Este zoco es un asco, que degrada la democracia española, descubre la vergüenza de la actual política y la precariedad, por no decir indigencia, de sus presuntos líderes.
 Robaron y se niegan contumazmente a devolver al pueblo soberano la decisión de elegir a sus directos gobernantes en Alcaldías y Comunidades Autónomas y que se arrogan ellos para convertirla en un mercadeo infame de poder y vanidades. Una segunda vuelta, entre los dos más votados cuando no se ha alcanzado mayoría absoluta, igual que se hace en toda Europa, impediría este espectáculo que llena las pantalla de televisión, cada vez más en modo basura esta bazofia, que demuestra la carencia absoluta de lo que se presume:  principios, ética, sentido de estado, patriotismo e interés general y ciudadano . ¡Y una mierda! Es poder, poder y solo poder y nada más que poder lo que les mueve. A todos los dirigentes de todas y cada una de las siglas. Desde Santiago Abascal a Pablo Iglesias, desde Pedro Sánchez a Pablo Casado y sin dejar al margen, para nada, a Albert Rivera. Eso es lo que les une, le asimila, les define. En eso sí que son, radicalmente, iguales.
 Se enfadan muchísimo cuando se les dice y hacen muchos ascos y protestas cuando de manera creciente las gentes del común, a las que a cada paso mienten, engañan, desesperanzan  y frustran, se lo reprochan. 
Todos y cada uno claman que no, ¡que ellos no!, que ellos son diferentes, que ellos son y tienen valores por encima de todo, que eso son los otros. Y lo dicen cada uno de todos y todos de cada uno. Pero a las pruebas y a lo que ven nuestros ojos es a lo que hay que remitirse, por ejemplo a las artes, modos, maneras y patrañas que ahora, justamente ahora están poniendo en práctica. 
O sea a sus hechos cuando han acabado la berrea electoral para llevarnos a sus huertos y ya se saben propietarios de nuestras voluntades para hacer con ellas lo que mejor les convenga y también lo que les venga en gana.
 Hay por fortuna para la vida y la salud mental cosas mucho más importantes y alejadas de todo este pudridero, aunque no es fácil zafarse de su influjo ni sustraerse de su hedor. Nos afecta, queramos o no, y a veces en lo más personal, cotidiano y vital. Tienen, en efecto, poder y decisión sobre nuestras cosas y hasta sobre nosotros mismos y no nos queda otro remedio que soportarlos. Bien. Pero si es irremediable al menos permitámosnos el desahogo de decirles  la verdadera opinión que nos merecen y la que llevan ya mucho y ahora con nota ganándose a pulso. 
Que sigan jugando a su mus tramposo y falso todo el tiempo que deseen y puedan. Pero que les den otros tabaco.