A la playa, sin riesgo: al sol media hora y con crema

Europa Press
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Los expertos recomiendan evitar las largas exposiciones a los rayos ultravioleta en las horas centrales del día y aplicar protección en la piel cada dos horas

A la playa, sin riesgo: al sol media hora y con crema

La doctora Aurora Garre, Medical Marketing Manager en ISDIN, ha apuntado algunos consejos básicos sobre la fotoprotección y los hábitos saludables para poder disfrutar del sol este verano, como no tomarlo media hora seguida en la playa, siempre evitando la larga exposición en las horas centrales del día, o aplicar la crema protectora cada dos horas para aumentar su efecto.

"Si vas a la playa, intenta no pasar más de media hora seguida tomando el sol directamente y busca la sombra. Las mejores horas para tomar el sol son a primera hora de la mañana o al final de la tarde, justo cuando los rayos inciden indirectamente. Un truco, las mejores horas para tomar el sol es cuando tu sombra es mayor que tú", explica la doctora Garre.

En esta línea, advierte de que "es importante evitar estar expuesto entre las 12 y las 16 horas, pues es cuando los rayos solares inciden directamente sobre la Tierra". "El sol nos aporta muchos beneficios pero si queremos evitar complicaciones a largo plazo en la piel debemos limitar el tiempo de exposición", advierte.

En la misma línea, insiste en que resulta "importante" usar un protector solar testado dermatológicamente, que cuente con evidencias científicas y con un factor de protección alto (SPF 30 o 50) o muy alto (SPF 50+)." Además, es clave que tenga una textura que te apetezca ponerte y reaplicarte cada dos horas", añade.

Garre recuerda que los niños "no son conscientes del peligro del sol", por lo que incide en protegerles: "La piel de los más pequeños es delicada y bajo el sol puede sufrir más que la de los adultos ya que su capacidad de producir melanina es menor. Usa fotoprotectores que estén formulados especialmente para ellos, ya que su concentración de filtros es diferente".

En cualquier caso, puntualiza que no todos los fotoprotectores sirven para todos. "Hay que eligirlo según cada necesidad. Es importante saber escoger aquel protector que encaje mejor con tu fototipo y tipo de piel. También escoger la textura adecuada para cada zona del cuerpo que queramos proteger. Por ejemplo, recomendaría una textura ligera y fluida para el rostro. Y para el cuerpo, por ejemplo una gel-crema para pieles secas o una ultraligera para pieles grasas", aconseja.

La protección no termina en la playa

Igualmente, afirma que según varios estudios científicos, habitualmente solo se emplea una cuarta parte de la cantidad necesaria para garantizar la eficacia del fotoprotector. "Así que aplícatelo de manera generosa y uniforme sobre la piel seca. Recuerda, aplícalo media hora antes de tomar el sol y reaplicalo cada dos horas, así como después de bañarte, sudar o secarte con la toalla", insiste, incluso en días nublados, ya que "las nubes dejan pasar el 80 por ciento de la radiación solar".

Pero la experta explica que la protección de la piel no termina al salir de la piscina o la playa. "Sin duda, hay que cuidar la piel al volver a casa porque después de un día de playa la piel estará deteriorada por el viento, la sal del mar y el sol. Lo ideal es ducharse. Date un respiro sin jabones fuertes y aplica un post solar que hidrate, nutra, alivie y refresque la piel", recomienda.

Por último, la doctora Garre advierte sobre posibles despistes con la aparición de manchas o lunares en la piel. "En verano, el sol puede hacer que tus manchas y lunares cambien. Es importante que controles su número y tamaño para poder detectar cambios y posibles melanomas. Si ves alguna irregularidad, cambio de color, forma o tamaño, consulta con tu dermatólogo lo antes posible", concluye.


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